Existe consenso de la comunidad científica mundial en la necesidad de trabajar en un aumento de la eficiencia fotosintética y en la resistencia de las plantas, porque toda la generación de alimentos se da a partir de la cadena: dióxido de carbono, luz y plantas, entonces hay que concentrarse en aumentar la producción y la eficiencia fotosintética para las generaciones futuras, y eso hay que encararlo ahora”, explica la investigadora del CONICET Fabiana Drincovich.

Junto a Clarisa Álvarez y Mariana Saigo, integrantes del Centro de Estudios Fotsintéticos y Bioquímicos (CEFOBI, CONICET_UNR) desarrollaron un estudio en conjunto con colegas de Alemania y Uruguay, cuyo resultado fue publicado en la revista científica de alto impacto Nature Plants.

Se trata de una investigación que realizó el seguimiento evolutivo de una proteína que participa en un ciclo que le otorga mayor eficiencia a todo el proceso fotosintético en las plantas. Consiste en la incorporación de dióxidos en hidratos de carbono.

La investigación presenta un vínculo inmediato con la necesidad actual de incrementar la generación de alimentos para sostener la población futura.

Las plantas que las investigadoras estudian, sorgo y maíz, atraviesan un proceso bioquímico por el cual pueden concentrar el dióxido de carbono y, para captarlo mejor y lograr mayor eficiencia en la fotosíntesis, lo hacen vía cambios en las propiedades de determinadas enzimas que participan en ese ciclo. “Nosotras estudiamos qué había ocurrido en una de las enzimas para que puedan operar de esa manera y en ese punto descubrimos unas pequeñas modificaciones en la proteína que se traducen en efectos muy importantes, que hacen que pueda tener este nuevo rol y ayudar a un proceso fotosintético más eficiente”, explica Drincovich.

“Tomamos esas dos especies como modelos para analizar las proteínas ahí y compararlas con otras que no tenían estas características, para ver cómo la proteína evolucionó hacia esas formas que le permiten tener esta ventaja. Detectamos cambios muy pequeños, pero que sin embargo se traducen en cambios muy importantes de las propiedades de la enzima para que puedan operar de esta manera”, explica la investigadora.