Prometen que este desarrollo permitirá a “muy bajo costo” disminuir la carga microbiana y toxicidad del agua, que podrá ser utilizada para el riego en zonas semiáridas.

El proyecto se inició a partir de una demanda de la municipalidad y la cooperativa de servicios públicos de la ciudad santafesina de San Justo, que tienen a su cargo el mantenimiento y tratamiento de la red de desagües cloacales. 

“Nos plantearon la necesidad de mejorar el tratamiento de efluentes urbanos y explorar la posibilidad de reutilizarlos como riego en la zona agrícola-ganadera, disminuyendo problemas de contaminación y aumentado el aprovechamiento de la tierra”, explicó el responsable del Laboratorio de Nanobiomateriales del Centro de Investigación y Desarrollo en Fermentaciones Industriales de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNLP, Guillermo Castro.

El investigador indicó que el trabajo consiste en “caracterizar fisicoquímicamente el efluente urbano generado e identificar el contenido y composición de microorganismos, por ejemplo, la cantidad de coliformes fecales, para determinar su ecotoxicidad“. Tras ese proceso, “se construye un sistema de purificación con filtros de plásticos reciclados, cuyo origen son las botellas descartables de gaseosas, y se aplican técnicas nanotecnológicas”.

“Para el tratamiento del efluente se sintetizan nanopartículas de plata que son absorbidas en soportes plásticos polietileno tereftalato (PET), proveniente del reciclado de botellas plásticas de consumo. Para ello se utiliza un cabezal termorregulado para fundir el plástico y hacer chips conteniendo las nanopartículas”, detalló Castro.

Luego, esos chips con “actividad antimicrobiana” se ponen en contacto con volúmenes determinados de efluentes y se estudia su “capacidad biocida”. “Asimismo, se determina la composición microbiana y fisicoquímica del efluente antes y después del filtrado, así como su toxicidad en especies de microalgas y microcrustáceos y en células de mamífero”, apuntó el especialista.

Se espera que el desarrollo permita “eliminar las bacterias aplicando nanotecnología de bajo costo con soportes sólidos“, completaron desde la UNLP.