Una investigación del Departamento de Industrias de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires (UBA) obtuvo del descarte de la cosecha de ciruelas, compuestos antioxidantes que podrían agregarse a alimentos para obtener efectos beneficiosos para el organismo. 

Entre el 15 y el 20 por ciento de la producción de ciruelas en nuestro país se descarta debido a que las frutas tienen fallas o no alcanzan el tamaño requerido por los países que las importan. También hay un residuo que queda de la extracción de jugo y de la fabricación de mermeladas. Pero lo cierto es que el descarte de esta fruta carnosa y jugosa, con tantas propiedades beneficiosas para la salud, puede utilizarse como fuente de compuestos con aplicaciones en farmacología y en alimentación.

Los alimentos procesados como los embutidos, hamburguesas y salchichas, entre otros, requieren, además de aditivos antimicrobianos, el agregado de antioxidantes. Los que se emplean en la actualidad son de origen químico y, además de tener que importarse porque no se producen en el país, se encuentran cuestionados en cuanto a sus posibles efectos en la salud, por eso se busca obtenerlos de fuentes naturales.

Estos compuestos que se obtienen de las ciruelas constituyen un producto natural para preservar alimentos de la oxidación y, además, podrían funcionar como antioxidante en la persona que ingiere los productos con ese agregado.

Dado que estos compuestos se encuentran en la fibra dietaria, se liberan en el inwwwino y son metabolizados por la flora bacteriana. Algunos estudios indican que, como producto del metabolismo de la fibra, se originan ácidos grasos de cadena corta que son reabsorbidos en el inwwwino grueso y aumentan la proliferación de las células propias del colon, lo cual resulta en un efecto beneficioso en el organismo.

Fuente: UBA