Por Lorena López / Fotos: Verónica Bellomo

Hay dos cabras en un corral. A primera vista, no parece haber diferencias, pero si se agudiza la mirada, uno descubre una manchita o un matiz de color distinto entre una y otra. Es imposible no buscar una diferencia, quizás porque a la mente humana de este siglo que recién comienza aún le cuesta creer que, de verdad, se pueda hacer esto de replicar seres genéticamente idénticos.

Que aparezcan algunas diferencias fenotípicas (es decir, en el aspecto de los animalitos), en cierto modo tranquiliza; es como pensar que el hombre, afortunadamente, aún no puede controlar todo. Pero esas no son más que elucubraciones: las cabritas están ahí, vivitas y clonadas, en el predio que la cabaña Nuevo Milenium tiene en Marcos Paz, provincia de Buenos Aires.

El laboratorio de la cabaña es el único de reproducción ganadera multiespecie de la Argentina; su objetivo es la multiplicación exponencial de ejemplares ovinos, caprinos, porcinos y vacunos de la más alta aptitud carnicera, a través de uso de biotecnologías de reproducción asistida.

La clonación es un proceso que logra la “resurrección genética” de animales de élite seniles, enfermos o fallecidos y que permite, así, el uso de la genética más allá de la vida reproductiva natural. Las Boer, raza carnicera, ya en la primera sangre (cuando un puro se cruza con un animal común), podrían traspasar el 90 por ciento de sus características y comenzar un proceso de recambio. De este modo, poco a poco se dejaría la cría de animales de subsistencia para lograr un rodeo más rentable y comercial, que mejoraría la calidad de vida de los productores del Norte argentino. Esa, al menos, es la apuesta de los dueños de este proyecto.

Con esta idea en mente, Nuevo Milenium comenzó a prestar cabras Boer a distintos productores de Santiago del Estero, Catamarca y Formosa y comprobó la evolución de sus rodeos, que fueron mejorando en cantidad y calidad de carne, aun conservando las mismas condiciones de manejo que tenían antes. A pesar de los logros, hoy el desafío consiste en seguir mejorando la genética pero, sobre todo, en aumentar la cría y el consumo de carne de cabra a nivel nacional.

“Hay que cambiar el esquema y dejar de comer el cabrito de 5 kilos, porque no es rentable ni sustentable, ya que se desperdicia casi el 80 por ciento de su carne potencial”, enfatiza Pablo Mellano,hijo de Miguel ,el ideólogo de esta cabaña dedicada a la clonación.

“Es necesario aumentar el rodeo nacional. La carne de cabra tiene un gran potencial como negocio porque además de sus cualidades nutricionales y del hecho de ser magra, su costo siempre estará por debajo de la carne vacuna por los gastos que implica criar una vaca.” A esto apuntan: al potencial de la cabra. “En Estados Unidos, hace rato que se quiere elaborar la hamburguesa de Boer, pero falta ganado proveedor de carne. En este punto, Sudamérica tiene una gran oportunidad, porque posee el territorio necesario para la cría de todo tipo de animales”.

“La clonación bien manejada permite lograr grandes mejoras a través de la manipulación genética, que podrían beneficiar al país. Por ejemplo, un productor que tenga gran cantidad de animales y elija los 10 mejores puede guardar sus células, mantener así su capital y armar un plantel de excelente calidad en otro lugar, a una velocidad mucho mayor que de la forma tradicional”, explica Pablo.

La extracción de las células para clonación se puede realizar de distintas formas. En Milenium, trabajan a partir de una muestra de piel del tamaño aproximado de una moneda de cinco centavos, de la zona de las costillas en cabras y en ovejas. Se pueden extraer células de animales ya muertos (aunque lo recomendable es que no pase mucho tiempo entre su deceso y la toma de piel) y la ventaja es que con una sola muestra de piel se pueden clonar muchos animales.