No es normal que el río Belén en Catamarca tenga tanta agua en esta época. Pero fue una temporada con buenas lluvias y el ruido del agua corriendo resulta hipnótico. También resultan hipnóticos los cactus que cubren los cerros. Es una mañana perfecta de otoño. Sopla un poco de viento y el sol empieza a pegar en la cara. La ciudad de Belén es famosa por ser la Cuna del Poncho. Los artesanos textiles de la zona compran lanas de llama de Antofagasta de la Sierra para producir prendas finas y livianas (ver EF 367). Pero hoy se trata de conocer otros atractivos, se trata de vivir un poco de aventura, junto a nueva generación que quiere imponer un ritmo vertiginoso a un paisaje tranquilo y alucinante.
El Federal viajó una vez más a la mítica Ruta 40 para conocer a Los Tekes, un grupo de nueve jóvenes que llevan adelante un emprendimiento con estilo propio. Tekes es el nombre en quichua que se les da a las crías de vicuñas que habitan la Puna. Ramón Romero (21), Miguel Ramos (23) y Luis Vega (21) son estudiantes de turismo. Llegan en moto, estacionan y se presentan debajo de una especie de casita arriba de un árbol. El álamo plateado está marcado con inscripciones de parejas, recuerdos de escenas románticas. Enseguida dan ganas de trepar y contemplar la vista desde arriba. Pero primero, a escuchar con atención las instrucciones para practicar tirolesa a toda velocidad, sin riesgos.
Los Tekes comenzaron con el emprendimiento hace poco tiempo, el 20 de diciembre de 2010. Se trata de una fecha especial para Belén: es el aniversario de la ciudad. Al emprendimiento lo bautizaron “Multiaventuras Ruta 40”. Para poder comenzar, obtuvieron un subsidio de $32 mil de Prodernoa (ver “Apoyo a la aventura”). Con este monto pudieron comprar equipos homologados, capacitarse, instalar el cable y dejar todo listo para (Proyecto de Desarrollo Rural de las Provincias del Noroeste Argentino). Se presentan y enseguida ponen manos a la obra: despliegan el equipo, lo revisan y pronto será el momento de experimentar vértigo y adrenalina en carne propia. “Los nueve que conformamos el grupo somos catamarqueños y conocemos la región de toda la vida. Queremos que los turistas compartan estas experiencias que los van a marcar para siempre”, comentan sonriendo.
El equipo se compone de casco, arnés, polea (el vínculo con el cable) y guantes que se usan para frenar sin quemarse las manos. “Hay que ir con los pies hacia adelante cruzados en posición de sentado, mantener el equilibrio. Para frenar hay que agarrar el cable, uno de nosotros te ataja del otro lado del río”, explican. El Federal trepa al árbol con agilidad sorprendiendo a los jóvenes Tekes. Lo siguiente es vincularse al cable y en segundos lo que se escucha es un motor de fórmula uno. A toda velocidad se recorren 250 metros por encima del cauce del río Belén. Del otro lado, la vista cambia por completo. Se trepan unas piedras y se vuelve de nuevo a toda velocidad hasta la otra costa. Cada viaje duran unos 20 segundos, pero la experiencia resulta inolvidable. Además sólo cuesta $30. “Algunas personas quieren ir más rápido, entonces en la partida les damos un buen empujón”, comentan. Por si fuera poco, también hacen tiradas en noches de luna llena. Tal vez, la próxima.

Los Tekes. El grupo ofrece distintas alternativas. En la ciudad de Londres, ubicada a escasos kilómetros de Belén, ofrecen caminatas guiados por Diego Iapura, especialista en el legado de los pueblos originarios, pisando el Camino del Inca. En Belén, Ramón Romero es conocido como el “Señor de los caballos”, por sus geniales cabalgatas. Cristina Ramos y Mónica Gutiérrez, son las guías por los mejores senderos productivos, repletos de pimientos, anisales, plantaciones de comino y olivos. También presentan a los mejores artesanos textiles y de confituras regionales. Luis Vega, Yolanda Delgado y Miguel Ramos son los encargados de la adrenalina del rappel y la tirolesa.
En Puerta de San José, distante a 15 km al norte de Belén, también sobre la Ruta 40, Daniela Suárez realiza caminatas por ríos pedregosos y arenosos, cercados de álamos y nogales, a través de paisajes únicos. Por último, a 35 km de Belén se ubica el pueblito perdido de Cóndor Huasi. Entre montañas de ensueño, Liliana Saracho enseña sobre las distintas culturas ancestrales, visitando verdaderos museos a cielo abierto.

Aventura garantizada. Dicen que al rapel (bajar paredes de piedra colgando de una soga), lo pueden realizar desde niños hasta adultos. Descienden por paredes verticales naturales, aprovechando las formas de las rocas, que por esos lugares abundan. “No sólo sentirán la adrenalina de rapelear a 1.300 msnm, sino que también disfrutaran del entorno de los paisajes. Contamos con equipamiento de homologación internacional (cuerdas, mosquetones, anclajes, arneses y cascos) y por supuesto estamos capacitados en todo lo referente a medidas de seguridad”, explican.
Con el trekking, los caminantes pueden sentirse Incas, recorriendo el Capac Ñan o Camino del Inca y El Shinkal de Quimivil en Londres, la segunda ciudad fundada por los españoles en Argentina. Los circuitos son: Las Torrecitas (Puerta de San José); El museo a cielo abierto (Cóndor Huasi); Shinkal, el otro Cuzco (Londres); Por las huellas del Inca (Londres); La Londres americana (Londres); Belén Productivo (Belén); Belén desde el cielo (Belén); y El legado indígena (Belén). El trekking nocturno permite contemplar la luna, el cielo y las estrellas desde los cerros. Mientras se escuchan historias, leyendas y creencias de los lugareños, contadas con agrado y poco miedo.
También organizan cabalgatas o “burrogatas” de medio día y de día entero. Allí se puede interactuar con los paisajes, la flora y la fauna. Los corceles, muchas veces son los conocidos asnos, por no decirles burros. La experiencia de pilotear a estos verdaderos 4×4 es irrepetible. ¡Y ni hablar cuando se empacan!

Contacto:
www.tekesturismo.com.ar / (03835)461440