Es uno de los más importantes representantes del expresionismo abstracto. Es el color el signo distintivo de su obra, siempre pareciera que la materia domina el símbolo de sus obras que hoy están en búsqueda de una nueva imagen, aparentemente más calma y ordenada, pero es sólo apariencia porque la pasión y el vigor están presentes siempre en su obra, que también es destacada en los certámenes y premios.
Ricardo Roux nació en Buenos Aires el 27 de julio de 1945. Pasó su infancia en la entonces agreste Villa Gesell, donde con los pocos niños que habitaban el lugar vivió “aventuras alucinantes”.
Durante la escuela secundaria, ya en Buenos Aires, comenzó a pintar y recibió el aliento de los profesores de dibujo. En forma autodidacta comenzó su camino en el arte: frecuentó el Instituto Di Tella, que causaba furor en los 60; también visitaba los talleres de los artistas y leía libros de arte. Se interesó por el arte cinético y el abstracto, pero sobre todo por la pintura de Raúl Russo, ya que él trabaja en el límite entre la figuración y la abstracción.
A los 20 años realizó su primera exposición en el Museo de Arte Moderno, invitado por el crítico Osvaldo Svanascini.
Durante la última dictadura militar debió exiliarse en España, donde expuso obras conceptuales, hasta que conoció a un maestro que le enseñó a entender el concepto de energía como sinónimo de espíritu, que no debe quedarse bloqueada en el cuerpo, sino salir al exterior, expresarse… Tomó entonces unos pasteles y un papel para ejercitar la mano; el soporte se fue haciendo más grande, una de las características de sus obras actuales, para expresarse con todo el cuerpo…
En los últimos años trabajó en dos series. La primera fue “Banderas” surgida a raíz de una invitación de Amnesty para celebrar los 50 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, eligiendo Roux el Derecho a la Nacionalidad. Al pintar dos medias banderas de dos países africanos que viven en guerra, sintió que no le gustaba y terminó escribiendo sobre ellas lo que pensaba… Surgió así la serie de “Poemas”, que son textos casi ilegibles que surgen de alguna palabra, una canción, discusiones, opiniones, en fin, de su voz interior.
Para realizar sus obras Roux parte de una realidad, de una foto por ejemplo, la recorre minuciosamente, por partes, hasta encontrar el fragmento aquel donde encuentra el verdadero espíritu de la imagen. Antes lo hacía con ventanitas de cartón de diferentes tamaños que le permitían focalizar los detalles, ahora trabaja con la computadora: amplía, recorta, cambia colores…. Y nos cuenta: “Llega un momento en que me desligo del tema de la máquina y paso a la pintura. Entonces de la foto original, de donde empezó todo esto ya casi no queda nada…”.
El lenguaje fue variando de acuerdo con sus necesidades, pero detrás de todas ellas está su espíritu. Porque como expresó el temperamental Ricardo Roux: “El arte es original cuando sale de tu alma” y “El arte original cuando más se parece a vos, mejor es”. No lo une ningún parentesco con Guillermo, pero sin duda los Roux siempre han sido artistas desde el siglo XVIII en Francia