Así como sucede en Jujuy, se comienza a desarrollar en todo el país un programa de estudios geoquímicos de nuestro suelo con el fin de hallar minerales para alentar su explotación minera e hidrocarburos, en este último caso, por primera vez y con poca publicidad YPF junto con el Instituto Francés del Petróleo realizan estudios geoquímicos en la zona de Charata-Las Breñas (Chaco) con el fin de tomar muestras que determinen la presencia de petróleo.

Chaco ya tiene siete pozos que está penetrando su subsuelo con resultados negativos, el propósito de este nuevo estudio es afianzar esta búsqueda. En declaraciones al diario Chaco al Día, el Coordinador de Recursos Energéticos y Mineros de la provincia, Miguel Cabero explicó qué es lo que pretenden: “Se trata de un estudio que consiste en tomar muestras del suelo, ya sea en 50 cm o 1 metro, sólidas o de drenaje para hacer análisis correspondientes y observar las afectaciones que pudieran ver en caso de que hayan hidrocarburos almacenados” Quieren saber si la hasta ahora supuesta explotación del subsuelo pudiera afectar con consecuencias sísmicas.

“Se trata de una simple extracción de muestra realizada sobre caminos a la vera de la ruta sin afectar terrenos privados. De esta manera podremos contar con una mayor información precisa para complementar los estudios ya elaborados”, afirmó el funcionario quien destaca la colaboración de técnicos franceses en esta etapa. En Jujuy, en cambio, son tecnicos chinos quienes “colaboran” con los especialistas argentinos.

Las fuentes determinaron que los resultados se podrán tener a fin de año.  “Apuntamos a consolidar este plan que nos permita avanzar en las exploraciones hidrocarburíferas teniendo en cuenta que el Chaco cuenta con grandes posibilidades porque se encuentra en la Frontera Exploratoria, cuenca Chaco Paraná”, dijo Cabrero. A mediados de este año distintas organizaciones ambientalistas de Chacho y el litoral se unieron en contra de la explotación petrolera, por considerar que se trata de una industria contaminante que podría traer consecuencias gravísimas al Acuífero Guaraní, uno de las mayores depósitos de agua dulce que existe en el mundo.