La sombra más deseada

Las temperaturas templadas y cálidas preparan el ambiente propicio para la estadía en el parque y el jardín y el disfrute al aire libre. En ese tiempo, parte de las actividades se realizan al reparo de las pérgolas y glorietas. Palabra de origen italiano, pérgola significa cubierta de parra o de otras especies trepadoras, mientras que glorieta proviene del francés gloriette, pequeño patio en el jardín donde suele haber una cubierta de plantas trepadoras. Ambos son parte de esos espacios verdes desde siempre.

En algunos parques y jardines públicos y privados de nuestro país son construcciones emblemáticas, como las del Rosedal y el Patio Andaluz, del Parque Tres de Febrero de la Ciudad de BuenosAires.

En la actualidad, las pérgolas se ubican junto a las viviendas o aisladas de ellas, siempre como reparo del sol sobre pequeños patios o terrazas, sobre una escalinata, sobre un camino o sendero, sobre un sector del asador, sobre el estacionamiento de un vehículo o sobre un sitio cercano a la piscina. También suelen utilizarse como el sitio de transición entre un sector y otro del jardín.

Cómo construir una pérgola

Construirlas es muy simple y debe siempre armonizar con el estilo de la casa y del parque o del jardín. Los materiales a utilizar deben ser iguales a los que predominan en las demás construcciones del lugar. Si en el sitio las balaustradas de una terraza o balcón, las columnas de una galería u otros elementos construidos son de madera o de hierro, las pérgolas deben construirse con madera o hierro, con los mismos diseños que llevan estos materiales.

Su estructura básica está formada por cuatro o más postes sólidamente enclavados en el suelo, a una profundidad suficiente para no permitir ningún movimiento y fijados en su parte superior con tirantes y travesaños que conforman el enrejado que darán la sensación de un techado horizontal sobre el que se apoyan y adhieren las diferentes especies de trepadoras y enredaderas.

Para calcular la resistencia de la estructura, hay que estimar el peso que luego tendrá que soportar con las plantas sobre ella más el peso de las partes muertas de la planta que siempre son retenidas en buena parte más el agua de lluvia que la moja. Muchas pérgolas se deforman o quiebran en alguna de sus partes por no prever el peso que deberán soportar.

Es preferible entonces sobredimensionar en el cálculo la resistencia de los materiales que utilizará, aun aumentando el costo, a que luego lo que ha construido no soporte el peso ni las inclemencias del clima, tornando inútil el gasto y el esfuerzo.

La forma de la planta puede ser la de cualquier figura geométrica de cuatro o más lados. Se disponen de forma rectangular, cuadrangular, pentagonal, hexagonal, etc. respondiendo al propósito de uso y su funcionalidad.

El ancho y la altura (bastan 2,20 mts) estarán en relación a las actividades que se desarrollen bajo esta cubierta o al uso.

Si se emplean maderas en la construcción de su estructura, deberán ser tratadas con preservantes, para evitar que se deterioren por la humedad y los rayos solares como agentes más agresivos al estar a la intemperie, como así también evitar que sean atacadas por insectos que horaden la madera.

Se eligen maderas duras o semiduras, como las de curupay, lapacho, viraró, acacia blanca, quebracho colorado o blanco, urunday, eucalipto rostrata, entre otras.

Trucos y secretos

Si la base de los postes se entierra directamente en el suelo, se aconseja quemar la madera hasta formar una pequeña capa carbonizada de 1mm. Es el mejor preservante, pues el carbón es totalmente inerte al ataque de bacterias y hongos, causantes de las podredumbres que la deterioran en presencia de humedad permanente. Luego de quemada se le puede pincelar la base con aceite quemado de automotores, para aumentar su preservación.

Antes de enterrarlas en el fondo del hoyo, coloque una base de piedra o de un mortero de hormigón para evitar que el poste o la columna se hunda por el peso. Las estructuras de hierro deben ser preservadas de la oxidación con pinturas antioxidantes que el mercado provee en una amplia gama de aptitudes y colores.

La parte superior de la pérgola o “techado” puede estar constituido por un armazón de madera o de las mallas de hierro redondo que se utilizan en la construcción para realizar losas de hormigón armado.

Estas mallas se apoyan sobre travesaños, son muy económicas, muy fácil de colocar y el apoyo ideal para las plantas trepadoras. Los armazones del techado también se pueden construir con caños de hierro galvanizado o con alambres galvanizados o acerados y tensados por medio de torniquetes.

Cualquiera fuere el caso, debiera estar fijado con bulones y tornillos anodizados o galvanizados para evitar que formen óxidos. Al colocarlos, lubríquelos con grasa o aceites minerales para facilitar su colocación y además ayuda a su preservación.

Trate en lo posible de no utilizar clavos, pues dificulta las posibles reparaciones o reemplazo de alguna de sus partes o el desarmado parcial o total de la estructura. Si decide utilizarlos, elija los que no se oxidan.

Si la pérgola está expuesta a los vientos predominantes de un sector o hacia la vista de las personas ajenas a su propiedad o por otra causa que prive de su intimidad, adósele sobre uno de los lados un enrejado semejante al del techado y cúbralos con trepadoras y enredaderas.