Por Leandro Vesco. Fotos: archivo Infomedia.

El agua es el denominador común de los principales destinos turísticos de Formosa, en especial en el circuito de la Ruta 86, que corre paralela al fronterizo rí­o Pilcomayo, con sus lagunas, esteros, bañados y arroyos que alimentan una frondosa vegetación, casi tan variada como la fauna que la habita.

Un recorrido por ese trazado, que nace en Clorinda y corre en diagonal sudeste-noroeste, lleva a variadas manifestaciones de paisajes acuáticos, como los de Laguna Blanca, en el Parque Nacional Pilcomayo, o el bañado La Estrella. La base ideal para conocer estos atractivos, es la ciudad de Formosa, que concentra la mayor capacidad de hospedaje de la provincia y de donde parten las rutas correspondientes.

El primer tramo de los recorridos posibles es comenzar por Formosa por RN 11, a unos 120 kilómetros que, debido al buen estado del camino, se pueden completar en una hora y media. A medida que se avanza se percibe el aumento de la temperatura y de la humedad en el ambiente, en tanto a ambos lados de la ruta florecen esteros poblados de plantas acuáticas y flotadoras, además de aves zancudas que a veces se elevan en bandada justo para la foto instantánea. 

La intendencia del PN Río Pilcomayo se encuentra en la localidad de Laguna Blanca y cuenta, en el ingreso al parque, con una oficina de guarda parques y un centro de visitantes, donde también hay dos espacios para acampar, con parrillas y sanitarios y, más adentro, un observatorio de aves.

Una buena forma de recorrer el frondoso ambiente es mediante un sistema de pasarelas, con varios senderos pedestres, que corren entre palmares y bosques de lapachos, quebrachos y algarrobos, entre otros árboles que sobresalen de los pastizales.

El pueblo de Laguna Blanca dispone de un hotel y otros hospedajes, además de estación de servicio, y es bueno tomarse allí un descanso y aprovisionarse si el viaje continúa hasta el bañado La Estrella, unos 150 kilómetros más adelante. Éste es uno de los tres humedales más grandes de Sudamérica y constituye un inmenso reservorio de biodiversidad, con bellos paisajes lacustres ideales para recorrer en piragua.

Entre éstos se destacan los champales, árboles muertos semisumergidos, cuyas ramas altas sobresalen del agua cual esqueletos que buscan emerger y están cubiertos de enredaderas y trepadoras que albergan grandes concentraciones de insectos, como coloridas mariposas, además de pequeños pájaros.

Los atardeceres en que el sol parece desangrar sobre el bañado, las ramas retorcidas le dan un aspecto lúgubre al paisaje en penumbras, matizado por los cantos de aves que despiden el día. Por aquí es posible encontrarse con Wihis y Qom, originales dueños de estos tierras.

Este es sólo uno de los itinerarios posibles desde la ciudad de Formosa, ya que desde esa capital hay otras opciones, como las lagunas Oca y La Herradura, a pocos kilómetros al sur por la RN 11, o por la RN 81 -que bordea el Bermejo- la Reserva Natural Formosa, a unos 450 kilómetros rumbo a Salta.

Todas estas rutas se encuentran en perfecto estado, ya que fueron incluidas en un plan de obras del gobierno formoseño, que contempló 375 kilómetros de asfaltado de caminos.

Formosa deriva del español antiguo fermosa, que significa «hermosa» y que habría sido dado por los conquistadores españoles, que con el pasar del tiempo a esa zona se la comenzó a nombrar como Vuelta Fermosa. La belleza del lugar cautivó desde un primer momento a quienes la caminaron por primera vez, acaso sea tiempo de que todo el país comienza a ver a Formosa como opción de turismo. Atractivos le sobran.

Fuente: Télam