Por Leandro Vesco – Fuente: Telam

Miles de niños y niñas fueron los protagonistas de la columna que atravesó hace unos días atrás la Avenida de Mayo, desde la 9 de Julio hasta el Congreso, en el marco de la marcha organizada por la Unión Nacional de Clubes de Barrio para celebrar el avance del proyecto de ley que prevé, entre otras cosas, establecer un marco legal que proteja a estas instituciones en todo el país.

Miembros de clubes barriales y dirigentes políticos, como Edgardo Depetri, el diputado nacional que presentó el proyecto de ley ante el parlamento, acompañaron la marcha de la que también participaron deportistas reconocidos como el boxeador Juan Martín “Látigo” Coggi, que destacó que la norma será importante para que “los chicos tengan un lugar donde estar. Las grandes figuras salieron de los barrios”, recordó el emblemático boxeador quién invocó sus primeros días como deportista.

Tras la media sanción de Diputados, el proyecto pasó al senado para ser discutido y, esperan todos, ser convertido en ley. Entre los beneficios -o reconocimientos que plantea la iniciativa- está el reconocimiento a los clubes de barrio respecto de la formación de futbolistas. Muchas sociedades de fomento sirven de trampolín deportivo, forman a los chicos como jugadores y no reciben a cambio de eso un sólo peso. Un ejemplo resume esto: el club Parque formó estrellas como Juan Román Riquelme, Esteban Cambiasso y Fernando Gago, entre tantísimos otros, y hoy, por falta de dinero, está cerrado. Este es uno de los puntos que pretende cambiar la ley.

Los clubes de barrio son los centros de formación cultural e intercambio social por excelencia en los barrios, y a través de los años han sido la usina de las más grandes figuras de nuestro medio, además de fortalecer la identidad y el sentido de pertenencia barrial. El club de barrio promueve lazos de amistad y comunica valores de solidaridad y respeto. Su protección es necesaria para darles a los jóvenes herramientas para que puedan afrontar la frialdad con la que se desarrolla las relaciones humanas en los tiempos modernos.

Las murgas llevaban la delantera, dándole ritmo y alegría a la movilización. Diego Indycki, de la Unión de Clubes de Quilmes, sostuvo que la ley “es justa para los clubes” en tanto resaltó que se vino “discutiendo la ley desde hace más de dos años”. Por su parte, Rubén Barbera, del club Defensores de Villa Dominico remarcó la necesidad de que “esta ley sea definitiva” para que la protección no dependa del gobierno de turno.

Graciela Maidana, madre de un niño que concurre al Club Levalle de Villa Tranquila, expresó que “el club es la casa de los chicos” y agregó que “tienen contención y pasan horas con amigos”. Valentín de 11 años, del mismo club, orgulloso de su remera con la inscripción “yo te vi nacer campeón” contó que en el club además de jugar a la pelota tienen clases de apoyo escolar.

El acto se cerró con las palabras del presidente de la unión de Nacional de Clubes de Barrio, Claudio Rial, y del diputado nacional Edgardo Depetri que dijo que al “respaldar a los clubes de barrio es permitir a los pibes estar en los clubes y las escuelas”. La calle y sus paraísos artificiales perderán, enhorabuena, público y demanda si los clubes de barrio se fortalecen.