El glifosato produce alteraciones en la capacidad de las respuestas reflejas, disminución en el desarrollo, en la actividad locomotora, en el aprendizaje y la memoria de los mamíferos expuestos a este veneno. A esta conclusiones llegaron los investigadores del  Área de Toxicología de la Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas de la Universidad de Rosario (UNR).

“Nos interesaba saber si existían signos de neurotoxicidad manifestados por alteraciones en la capacidad aprendizaje y memoria, en la fuerza muscular, la actividad locomotora, en las respuestas reflejas de estos animales que se encuentran en períodos tempranos del desarrollo y que fueron expuestos al glifosato“, señaló Sandra Rosso, directora del equipo.

El equipo de la UNR hace cinco años que estudia puntualmente los efectos tóxicos del glifosato en el desarrollo del sistema nervioso de los mamíferos y cómo afecta en sus funciones neuronales y cognitivas, cómo este agroquímico puede afectar a animales y seres humanos desde su gestación. Los resultados son alarmantes y significan un aspecto más en contra de su uso y abuso que se hace en el campo en toda la extensión de nuestro país. Es urgente que el glifosato se prohíba ya que se trata, como dice el tambero Domingo Rodriguez, de un genocidio silencioso.

La presencia del Glifosato en nuestro entorno es notable y su presencia se masifica en todos los procesos productivos en nuestro país. Existe una ley que cuenta con media sanción del Senado de la provincia de Buenos Aires que autorizaría a fumigar con glifosato a diez metros de centros urbanos. En todo el mundo se alzan voces contra Monsanto, uno de los mayores productores de este y otros venenos que ahora se comprueba afectan a nuestro sistema nervioso. Entre el 14 al 16 de octubre se realizará el Primer Juicio Internacional a Monsanto en la Haya, y esta semana la Justicia Federal ordenó investigar a la planta de Atanor en San Nicolas por contaminar con glifosato y atraxina las aguas del rio Paraná.

El procedimiento que llevaron a cabo en Rosario para determinar la toxicidad del glifosato en el sistema nervioso de los mamíferos fue exponiendo con glifosato cada 48 horas a ratas madres durante su preñez. El  hecho de que se usen ratas guarda un fundamento: sus sistema nervioso es similar al humano.

“Observamos que manifiestan alteraciones en la capacidad de las respuesta reflejas, disminución en el desarrollo, en la actividad locomotora, en el aprendizaje y la memoria. Todo esto indicaba que había alteraciones en el sistema nervioso. Eran resultados moderados, no drásticos, pero mostraban alteraciones que comprometían al sistema nervioso”, detalló Rosso.

La segunda etapa de la investigación pretendía llegar al foco central de la consigna que los incentivó a realizar el estudio: saber exactamente qué modificaciones reales provoca el glifosato en el sistema nervioso.

“Purificamos neuronas a partir de embriones de ratas, de un área del cerebro que es el hipocampo, y se ponen a desarrollar en placas de cultivos in vitro. Esto nos permitió llegar al mecanismo de toxicidad del glifosato” La conclusión habla por si misma: una neurona normal va cambiando su morfología a partir de las tres o cuatro horas de nacimiento, por microscopio se puede ver esta maduración. A las 24 horas emite las llamadas neuritas y una de estas se alarga hasta formar un axón. El axón permite que una neurona se comunique con otra, así se desarrolla el sistema nervioso. Una neurona polarizada es aquella con un axón comunicado con otro axón.

Si los axones no se forman, se altera el sistema nervioso. “Sorprendentemente, los primeros resultados mostraron que las neuronas tratadas con glifosato tardaban en polarizar ya que luego de 24 horas no desarrollaban su axón”, explica Rosso

A pesar de esto, la neurona afectada por glifosato crea un axón en dentro de las 48 a 72 horas y recién allí se polariza. Pero se trata de un axón con una morfología diferente, es corto y poco ramificado.

“Lo que nos llamó mucho la atención fue que cuando tratábamos una neurona de cuatro días la morfología de una neurona tratada con glifosato era como una célula de dos días: había un retraso en la maduración. Los ensayos del equipo de investigación demostraron que los efectos no son reversibles por lo que si uno le saca a la neurona el medio que contiene glifosato y se lo cambia con un medio fresco con todos los nutrientes, la neurona no recupera la morfología de la neurona control“.

La conclusión final afirma y comprueba que una neurona expuesta al glifosato queda retrasada en su desarrollo. “En un estadio muy simple e inmaduro. In vitro, luego de ocho días estas neuronas mueren”