Esta vez las playas de Puerto Madryn no fueron usadas para ver las ballenas, sino que sirvieron de plataforma para escribir en forma desesperada un S.O.S. que expresa con desesperación la situación que está viviendo la comunidad científica de la ciudad balnearia del sur del país.

El turismo no puede ocultar la indignación de los científicos que ven cómo se están produciendo recortes en un área tan sensible que necesita de apoyo económico para poder seguir adelante. “Durante el año 2016 y los meses transcurridos de 2017, la ciencia y la educación, en todos sus niveles, están siendo atacadas de manera sistemática por políticas de ajuste que promueve el actual gobierno nacional”, explicaron al Diario Página 12 investigadores del Centro Nacional Patagónico (Cenpat-Conicet).

La ciencia y la educación no viven momentos felices en el país. Los científicos patagónicos expresan una a una las formas en las que el gobierno está acorralando el área: cese autoritario de los procesos de negociación paritarios a nivel nacional; la baja de proyectos educativos especiales en todos los niveles; la reducción del presupuesto destinado al desarrollo y mantenimiento de infraestructuras edilicias y de equipamiento; la flexibilización laboral; el traspaso a los ministerios provinciales de todos los programas nacionales de inclusión educativa y la desaparición progresiva de otros programas de inclusión; la reducción de becas para los investigadores jóvenes y la reducción de los pases a planta permanente de los investigadores avanzados, entre otras medidas que atentan contra la calidad educativa y científica de las instituciones públicas.

En el año 2001 se hizo un reclamo similar en Madryn, entonces el país estaba en llamas. Dieciséis años después las cosas han empeorado. Sergio Kaminker, Sociólogo Científico explicó en una entrevista radial que “estamos sufriendo un ajuste muy duro. Lo estamos sintiendo desde el año pasado. En Madryn tenemos una comunidad muy activa y grande, muchos colegas que habían sido recomendados para entrar en planta permanente del Conicet para desarrollar sus investigaciones, se están quedando afuera, por una decisión política de disciplinar al sector, tenemos muy en claro los patagónicos que hemos sido los más perjudicados desde que ha cambiado el gobierno”

El S.O.S. que se hizo en la playa fue hecho gracias a la participación masiva de estudiantes, organizaciones sociales, centros de estudiantes de escuelas secundarias, científicos y docentes universitarios. “No al ajuste de presupuestos y salarios. No al agravio sistemático de la labor docente y científica. No a la mercantilización de la educación y la ciencia; y no a la represión policial”, fueran algunas de las consignas que se pudieron ver en este ruego patagónico que llama la atención a un gobierno que ha dejado a la ciencia y a la educación como ejes prioritarios a la hora de destinar fondos.