Fotos: Fundación Gran Chaco

 

Videos Comunidades Wichí – Los últimos nómades:

1. Niñas wichí y profesor aborígen (M.E.M.A.)

2. Pescadores wichí del río Pilcomayo

3. Mujeres wichí, las artesanas del chaguar

 

A las mujeres wichí le gustan los colores. Ellas son suaves y elegantes. Caminan en el monte despacito pero sin pausa. Las wichí poseen técnicas ancestrales en tejidos de punto. Tejen utilizando fibras obtenidas del chaguar, una planta típica del monte del Gran Chaco parecida al aloe vera. La especie más utilizada es la Hyeronimi, Chutsaj en lengua wichí.

 

Con los hilos obtenidos después de un largo y trabajoso proceso, las wichí en el pasado tejían los chalecos para la guerra, las redes para pescar y las yicas (bolsas) para recolectar frutos silvestres. Hoy realizan artesanías que empiezan a ser reconocidas y valoradas en todo el mundo.

 

El proceso para obtener fibras del chaguar lleva etapas:

 

Recolección: Las mujeres recorren el monte buscando chaguar. Como las hojas tienen espinas, sacan la planta con un palo.

 

Desfibrado: Las mujeres seleccionan las hojas y extraen la cobertura espinosa.

 

Desgomado:  Las mujeres golpean las fibras  y después raspan las hojas para eliminar impurezas.

 

Blanqueo:  Enjuagan las fibras limpias y las secan al sol. Cuanto más fuerte pega el sol, más blanca queda la fibra.

 

Elaboración de la piola:  Las artesanas separan fibra por fibra, que son de distintos grosores. Después las tuercen sobre sus piernas usando ceniza como ayuda hasta obtener un hilo de textura fuerte.

 

El teñido: Utilizan las raíces, frutos, cortezas y hojas del monte nativo del Gran Chaco para obtener colores. Los colores tradicionales son los ocres, el negro y el marrón.     

 

El diseño:  Los diseños surgen del universo cultural wichí, un pueblo de cazadores-recolectores que desde siempre vivió en el monte, siguiendo los ritmos de la naturaleza. Reproducen los animales del monte, con los cuales el cazador establece una relación íntima: hasta llega a identificarse con el espíritu de la presa. Algunos de los más usados son el lomo de suri, el ojo de lechuza, el pecho del pájaro carpintero o el cuero de víbora.

 

Los colores del monte

 

Lillyan García es montevideana pero vive en Formosa. Cuenta que se jubiló hace poco y que desde siempre le gusta el arte y pinta. Va al monte del Gran Chaco desde el año 2000. Su hijo, Agustín Noriega está casado con la italiana Fabiana Menna. El matrimonio de antropólogos maneja la Fundación Gran Chaco y Lillyan se fue enganchando con el trabajo para “ayudar a organizar a las mujeres para que tuvieran una mejor calidad de vida”.

 

“Las mujeres en el monte usaban polleras de colores pero en sus artesanías sólo se veían blancos, crudos y marrones. Entonces tuvimos un chispazo y empecé a llevar mis pinturas…Ellas tienen pasión por el color y pronto aprendieron a usar los acrílicos con colores bien saturados”, comenta la artista plástica. “A las wichí les encantaba, por ejemplo, el azúl…Ellas reclamaban el color. Así se fue dando un cruce de saberes .”

 

La Fundación Gran Chaco dicta cursos de costura y diseño para que las mujeres combinen sus saberes ancestrales con la tecnología textil del mundo blanco. “Participan mujeres de todas las edades. Las más grandes, las consejeras, son las que transmiten los conocimientos que pasan entre ellas de generación en generación”.

 

Las wichí consiguieron obtener del monte nuevos colores como el amarillo con hojitas de palo santo. Hoy dominan una paleta de 35 colores. El negro lo obtienen con resina de algarrobo, el anaranjado con barba del monte.

 

 

Innovación: “Nos gusta hacer cosas nuevas para no aburrirnos. Apuntamos a que las artesanías coticen cada vez mejor, entonces trabajamos en la calidad de cada una de las etapas del proceso”, explica Lillyan.

 

La mujeres wichí han formado asociaciones y cooperativas de artesanas. La Fundación Gran Chaco aporta capacitaciones y tecnología exótica como ruecas y máquinas de coser eléctricas.

 

Una de las innovaciones son los “animalitos”, obras únicas y preciosas.

 

Las obras de las wichí se han expuesto en Francia y en Buenos Aires.