El arsénico es un metaloide tóxico para la salud humana, muy extendido en el territorio argentino, donde actualmente existen al menos 6,4 millones de personas que no tienen acceso al agua potable de red y, en consecuencia, consumen aguas subterráneas (de pozo) o superficiales que contienen arsénico, en algunos casos en concentraciones muy elevadas.

El proyecto, denominado ‘Guaduar‘, en referencia al nombre científico del bambú, nació como trabajo de tesis de grado de la Lic. en Ciencias Ambientales Jacinta Alchouron y, en la actualidad continúa como parte de su tesis doctoral en la Escuela para Graduados de la FAUBA.

Desde las Cátedras de Botánica General y de Química de Biomoléculas trabajan en esta investigación dirigida por la Dra. en Biología de la UBA e Investigadora Independiente del CONICET, Andrea S. Vega, quien hace varios años encabeza proyectos con bambúes leñosos en la FAUBA, y expresó: “Nuestro principal desafío es acercar a las poblaciones dispersas un dispositivo simple, de fácil manipulación, económico y efectivo en la remoción de arsénico. De este modo podrán consumir agua segura. Esto significa, agua con una concentración de arsénico menor a 0,01 mg/L, tal cual recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS)”.

El dispositivo consta de un filtro (semejante a un saquito de té) que contiene el biocarbón. Mediante este dispositivo y filtro es posible remediar aguas contaminadas con arsénico, logrando hasta un 100 % de remoción. 

 

 

El consumo prolongado de aguas contaminadas con arsénico genera Hidroarsenicismo Crónico Regional Endémico (HACRE), una patología que involucra múltiples enfermedades que pueden ir desde lesiones en la piel (callosidades y manchas), así como otras alteraciones cancerosas y no cancerosas.