Por Matilde Moyano

Según define la Agencia de Protección Medioambiental de Estados Unidos (EPA por sus siglas en ingés), un ‘contaminante emergente’ es un químico o material que se caracteriza por un potencial riesgo a la salud humana o al ambiente, pero que no cuenta con normativa legal. También se lo llama emergente porque produce un efecto nuevo en los humanos, o porque se han desarrollado nuevas tecnologías de detección y tratamiento.

El agua que consumimos presenta diversos contaminantes emergentes en concentraciones que los especialistas aseguran que aumentan día a día. Uno de ellos son los microplásticos, que a través de esta clase magistral nos enteramos que no solamente contaminan los océanos, si no que además sirven como “balsas de bacterias”, es decir, las trasladan de un lado a otro. Pero hay más: PFAS, productos de higiene personal, fármacos (ibuprofeno, antibióticos, antidepresivos), hormonas, cafeína, cocaína, éxtasis y opiáceos, metanfetaminas, fertilizantes, pesticidas y plaguicidas, solventes, edulcorantes.

El Ingeniero Alejandro Sturniolo, Vicepresidente de ALADYR y Directivo de la Asociación Internacional de Desalinización (IDA) encabezó la videoconferencia sobre esta problemática en compañía de los moderadores Juan Miguel Pinto, Presidente de ALADYR, y Emiliano Ferrari, representante de Fluence.

Argentina es un país exportador de comida, toda esa comida que generamos tiene asociado un consumo de agua, a la que se llama ‘agua virtual’, por ejemplo 1 kilo de carne necesita 16 mil litros de agua, 1 kilo de tomate, 16 litros“, detalló Sturniolo para que tomemos conciencia de la importancia de este recurso vital que hoy presenta estos nuevos contaminantes.  El ingeniero indicó que Argentina en granos exporta 46 millones de metros cúbicos de agua, para que veamos cuán importante es la agricultura en el consumo de agua.

Por su parte, Pinto, indicó que “En los últimos 30 – 40 años hemos estado tomando contaminantes emergentes en el agua sin ser conscientes de ello, pero hoy en día con las nuevas tecnologías podemos medirlos e identificarlos como un problema y generar la solución”.

MICROPLÁSTICOS

Del plástico que arrojamos al océano estamos encontrando solo el 1%. Hay cinco islas de plástico, que las llaman giros de plástico, y estamos encontrando solo 236 mil toneladas de las 300 millones de toneladas que generamos por año“, advirtió Sturniolo y destacó que si se hace la cuenta resultan ser 23 millones de toneladas por año las que arrojamos a los ríos y océanos y que “seguimos incrementando esa cantidad”.

¿Dónde está el resto del plástico? Suponemos que está en el fondo o en la cadena alimenticia, es decir, en la comida que estamos comiendo, o microplásticos en suspensión“. Sturniolo detalló también que estos plásticos están en las fibras del tejido de la ropa que usamos, en productos de cuidado personal, como por ejemplo el maquillaje, o en el dentífrico.

Lo importante aquí es saber que cuando ingerimos un microplástico podríamos potencialmente estar consumiendo una bacteria patógena, es decir, que los microplásticos pueden funcionar como “caballo de Troya“.

Para dar solución a esta problemática, los especialistas explicaron los diferentes tratamientos para remoción de microplásticos: Microfiltración, Ultrafiltración, Nanofiltración y Ósmosis inversa.

PFAS

Otro de los contaminantes emergentes son los PFAS, “Sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas”, que se utilizan para elaborar productos resistentes a manchas, calor, aceite, grasas y agua, por ejempo el teflón (PFOA o C8 del cual trata el film Dark Waters). En este caso los tratamientos son: Carbón Activado granular y en polvo, Intercambio iónico, Osmosis inversa.

SUPERBACTERIAS

Es importante tener en cuenta la problemática de las “Superbacterias“, las bacterias resistentes a los antibióticos en los efluentes, que hoy causan la muerte de unas 2.000 personas a diario y, según estima la Organización Mundial de la Salud (OMS), para el 2050 serán la principal causa de muerte en el planeta.

En esta ocasión se explicó que se trata de la resistencia microbiana, es decir, cuando los microorganismos, sean bacterias, virus hongos o parásitos sufren cambios y se vuelven tolerables a los medicamentos, los cuales dejan de ser efectivos.

Afortunadamente, estos pasivos ambientales que impactan negativamente en nuestra salud tienen manera de ser tratados.

REÚSO DE EFLUENTES

Las tecnologías para el reúso de efluentes son una alternativa que para ALADYR genera muchas expectativas. Sturniolo detalló las ventajas de reutilizar el agua: “Es un tratamiento descentralizado, lo cual nos favorece el estar paseando moléculas de agua a lo largo de diferentes países. En países con nuestra geografía el traer agua de la cordillera, son mil quilómetros si tuviéramos que hacer una cañería, implica energía con la que no contamos porque Argentina tiene un superávit de energía importante.”

El ingeniero afirmó con entusiasmo que “podríamos in situ generar nuestra propia agua, ya sea para uso industrial o en el futuro, de acá a algunos años, podría ser consumida por el ser humano”, y destacó la ventaja sobre el agua mineral:

Mientras el 90% de las aguas minerales contienen microplásticos, un agua proveniente de un reuso no contiene ninguna de estas sustancias emergentes, o sea que podemos asegurar técnicamente que el agua cuya fuente es agua de rúso de un efluente, seguramente es más pura que muchas de las aguas minerales que hay en el mercado hoy. Y no por matar a las aguas minerales, si no que es un paso adicional que vamos a tener que dar: Vamos a tener que levantar la barrera de los tratamientos. Modificamos el entorno hace 50 80 años, nos dimos cuenta, y ahora es el momento de actuar en función al pasivo que nos tenemos que hacer cargo.”

Asimismo, sobre el tratamiento de aguas residuales recientemente un informe de la UNESCO indica que este genera una gran cantidad de gases de efecto invernadero (entre un 3% y un 7% de todas las emisiones contaminantes) , por lo cual desde El Federal le consultamos a ALADYR si existen iniciativas para reducir estas emisiones:

Hay bastantes iniciativas, relacionadas con lo que es la ‘economía circular’. En este momento hay muchas biofactorías a nivel mundial, podemos hablar específicamente del caso de Latinoamérica, en Chile, donde están agarrando todos estos gases que se generan en las plantas de tratamiento de efluentes para otros usos, como generación eléctrica, para la agricultura, por ejemplo”, respondió Pinto.