Al menos 500 hectáreas se quemaron en Córdoba desde el sábado a raíz de una docena de incendios rurales. En tres días, el fuego afectó la mitad de lo que había arrasado en los seis meses anteriores. Aunque no hay aún cálculos oficiales sobre la base de información satelital, se estima que unas mil hectáreas habían padecido ya el fuego en Córdoba entre enero y junio de 2018.

Como relevó La Voz del Interior, el domingo 22 fue el peor día del año en cuanto a condiciones climáticas. A la sequía prolongada por falta de lluvias y la escasa humedad se sumó un fuerte y persistente viento. Ante ese cuadro, se produjeron un centenar de focos de fuego en todo el territorio cordobés, de los cuales una docena demandó la asistencia de más de un cuartel de bomberos y del sistema del Plan Provincial de Manejo del Fuego.

Los más preocupantes, por su cercanía a zonas pobladas, fueron los de José de la Quintana, Alpa Corral y La Falda. Ninguno alcanzó a expandirse en superficie. Se estima que el de La Falda, que se inició a las 20 del domingo y pudo ser controlado recién ayer a las 14, quemó unas 160 hectáreas, todas sobre el cerro La Banderita, que forma parte de la postal turística de esa localidad de Punilla.

En lo que va del año, se estima que ya se han quemado entre 1.500 y 1.800 hectáreas en Córdoba. En todo 2017, la superficie afectada por el fuego había sido de 45.800 hectáreas. En 2016 y 2014 –los más benévolos de los últimos 20 años–, se quemaron unas 11 mil hectáreas. En 2013, uno de los peores, habían sido 151 mil.

Este año, desde el Plan Provincial de Manejo del Fuego y en los cuarteles de bomberos coinciden en que puede ser complicado, por las escasas lluvias acumuladas desde el último verano. Además, se apunta que hubo numerosos focos ya desde los primeros meses del año. La impresión es que la temporada de riesgo, antes definida entre junio y noviembre, ahora se prolonga a casi todo el calendario anual.