Se trata de un kit y de un protocolo de pruebas olfativas para poder ayudar a la detección de casos positivos de Covid-19 desarrollado por técnicos que se desempeñan en la subgerencia operativa de Alimentos del INTI, quienes trabajan con olores y sabores de distintos productos alimenticios.

Olfatest puede contribuir en la detección temprana de infección por coronavirus en casos que no presenten otra sintomatología asociada. Se presenta como una herramienta más para el monitoreo preventivo, como ocurre con la medición de temperatura y la concentración de oxígeno en sangre, para extremar los cuidados de nuevos contagios al personal de empresas, instituciones, centros de salud, comercios o cualquier otro lugar que se encuentre prestando servicios.

“La evaluación del olfato es algo que existe en el mundo, se lleva adelante con distintos fines dentro del ámbito médico. Meses atrás entendimos la importancia de generar una propuesta nacional, y para eso combinamos un poco de la metodología utilizada en medicina con el trabajo que hacemos con alimentos en nuestro laboratorio”, explica el jefe del Departamento de Vida Útil y Análisis Sensorial del INTI, Fernando Pino.

Junto a Anahí Cejas, del equipo sensorial del INTI, realizaron pruebas en pacientes de COVID-19 para la validación del test olfativo desarrollado en la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ), institución que funciona como centro de internación.

Pino indicó que es común que quienes contraen la enfermedad y desarrollan síntomas de pérdida de olfato —hasta un 50 por ciento— suelen recuperarlo en los primeros 40 días y el resto sigue con problemas de olfato luego de ese período, pero depende de cada persona y la gravedad del síntoma.

De todas formas, es importante tener en cuenta que hay personas que ya presentan pérdida de olfato por otras causas, ya sea persistente, como ocurre con la anosmia congénita, o fluctuante —rinosinusitis crónica, por ejemplo.

El equipo del INTI contó con el asesoramiento médico de la otorrinolaringóloga especialista en olfato Patricia Portillo Mazal, quien además trabaja en el Hospital Italiano de la ciudad de Buenos Aires. Asimismo, la empresa multinacional de origen suizo Firmenich, del rubro sabores y fragancias, aportó sin costo alguno las esencias que se están utilizando.

Con respecto al funcionamiento del test, desde el INTI detallaron que se coloca la tira en un soporte y luego se vierte en ella una gota de la primera esencia, para que se pueda oler. A cada persona se le plantean una serie de opciones de fragancias y debe responder, de acuerdo a su percepción, a cuál de esas corresponde lo que olió.

El objetivo es poder contar, una vez que concluya la validación del proyecto, con 30 kits del prototipo, que se distribuirán en lugares estratégicos sin fines comerciales. Cada uno permite testear entre 500 y mil personas.