La corzuela (Mazarna gouazoubira) es un pequeño cérvido americano, cuya distribución abarca desde el sur de México hasta la Argentina y Uruguay. En nuestro país, ocupa ambientes chaqueños y selváticos. De hábitos solitarios, desarrolla su actividad al atardecer, durante la noche y hasta las primeras horas del día. Se alimenta de hojas, brotes y frutos. Las delicadas formas de estos animales, su pequeño tamaño, su carácter tímido y silencioso les permiten vivir en ambientes de vegetación tupida y enmarañada, impenetrable para muchos animales, y desplazarse ágiles y sigilosas. La coloración general del cuerpo es pardo-grisácea, pero presenta notables variaciones en los distintos individuos. En las crías la coloración es semejante a la de los adultos, pero con motitas blancas. La corzuela es un animal tímido, cuyas únicas armas de defensa están constituidas por la crypsis (ocultarse camuflándose), y la fuga. Por ello, cuando tienen que exponerse en espacios abiertos buscan mantenerse pegadas al linde del bosque, ya que allí se sienten protegidas por las sombras que los árboles proyectan sobre los espacios abiertos. Su cornamenta es muy corta y no está ramificada. Otra característica de este animal es que sus patas anteriores son mucho más cortas que las posteriores.