Por Matilde Moyano

Visitamos Costa & Pampa, la bodega experimental de una de las marcas de vinos argentinos con mayor presencia en el mundo, Bodega Trapiche, que en esta ocasión nos sorprende con un paisaje completamente distinto al típico árido mendocino, porque se encuentra en Buenos Aires, a solo 6 kilómetros del mar, en un paisaje con mucho verde, muy diferente al del imaginario argentino que asocia el mundo del vino a la cordillera, a Mendoza, a San Juan o Salta.

Estamos hablando de un viñedo ubicado a pocos kilómetros de la ciudad de Mar del Plata, sobre la costa atlántica en la localidad de Chapadmalal (General Pueyrredón), donde si bien las condiciones climáticas no son aptas para cultivar varietales como Malbec o Cabernet Sauvignon, sí lo son para el tinto Pinot Noir; Sauvignon blanc y Chardonnay, cepas blancas que sorprenden; también Riesling y Gewürztraminer, varietales de origen alemán que no se dan bien en Mendoza.

Si salimos de Argentina, podemos ver que hay viñedos en todo el mundo con características muy diferentes. Y eso es lo que buscó Trapiche, innovar. Santiago García Pía, en representación de la bodega nos recibió y contó que este proyecto nació por la idea de Daniel Pi, Director de Enología de la marca, quien encontró en Chapadmalal un terrunio con características muy parecidas a los “vinos del nuevo mundo”, representados sobre todo por Sudáfrica, Australia y Nueva Zelanda, países que se ubican en la misma latitud que la provincia de Buenos Aires.

A partir de un arrendamiento por 50 hectáreas de la histórica Estancia Santa Isabel, que también visitamos, este proyecto que cuenta actualmente con 25 hectáreas de viñedos comenzó en 2009 con 10 hectáreas, cuya cosecha en 2013 se trasladó a Mendoza para ser estudiada por el departamento de enología de Trapiche, para definir su potencial. Con la cosecha de 2014, en diciembre de ese año ya se realizó el lanzamiento del vino al mercado. Actualmente elaboran 40 mil litros, y hay 15 hectáreas más (plantadas en 2015) que esperan dar cosecha en 2019, por lo que el número subiría a un total de 100 mil litros.

Con viñedos tan cerca de la costa y con un clima con tantas precipitaciones y humedad, muchos podrían pensar que Chapadmalal no es para nada el lugar indicado para la actividad vitivinícola. Sin embargo, se trata de una zona más fría que Cuyo, que posee un verano mucho más acotado y menos horas de exposición solar, lo que hace que el viñedo concentre menores cantidades de azúcar, algo que a la hora de la fermentación posibilita vinos de menor graduación alcohólica, entre 11 y 12 grados, contra 15, 16 y 17 gados de los vinos cuyanos. Es decir, que los vinos de Costa & Pampa son vinos livianos, con una nota mayor de acidez.

Mientras en Mendoza o San Juan el clima es bien árido, aquí el régimen de precipitaciones es elevado y supera los 1.000 milímetros en un año, mientras Mendoza no alcanza los 200 milímetros, por lo que utilizan para el riego el agua del deshielo de las montañas por goteo, a través de las acequias. Pero Trapiche es la primera bodega en Argentina en utilizar el sistema secano, que significa “sin riego artificial”, y el objetivo consiste en reducir el excedente de humedad para que el viñedo no se ahogue. Así es que el viñedo se ubicó en una pendiente muy pronunciada, para que el agua de lluvia pueda escurrir más fácil. Además, en las hileras de los viñedos se implantaron yuyos y malezas como alfalfa, romero, trébol, diente de león, que necesitan mucha agua para sobrevivir, para que absorban el excedente de agua y lograr equilibrar así la humedad del viñedo. Por otra parte, todas las hileras de viñedos se ubicaron estratégicamente con orientación sureste-noroeste, para aprovechar los vientos del mar que colaboran con el secado.

Costa & Pampa también cuenta con dos vinos espumantes, uno con 80% Chardonnay y 20% Pinot Noir, y otro rosado con la composición viceversa. La etiqueta de estos vinos incluye la leyenda ‘South Atlantic wines’, ya que el objetivo es exportar al menos el 50% de la producción a Estados Unidos, Canadá, Inglaterra, y demás países nórdicos que “presentan otro tipo de paladar, los argentinos estamos muy acostumbrados a comer carne, a comer asado, y ese maridaje, ese acompañamiento de carne con vino tinto astringente, agresivo, con mucha madera, en otras partes del mundo no se acepta tanto. Y sobre todo los norteamericanos que están hoy en día creciendo mucho en el consumo per cápita de vino y toman una copa de vino blanco a modo de aperitivo antes de la comida”, indicó García Pia.

La bodega está abierta al público con visitas enoturísticas de lunes a domingos. Las reservas se realizan por mail a info@cyptrapiche.com.ar, o por teléfono al 0223 4644312. Incluye degustación, paseo y visita guiada por viñedos y bodega, y el costo es de 100 pesos por persona.

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Fotos: Matilde Moyano