Una serie de humedales artificiales basados en especies vegetales nativas fueron diseñados y puestos a prueba en las cuencas alta y media del río Matanza-Riachuelo por un equipo de investigadores de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (Fauba), que busca reducir el impacto de los contaminantes agroindustriales y agropecuarios.

Los investigadores diseñaron y pusieron a prueba humedales artificiales basados en especies vegetales nativas simulando vertidos a partir de excremento animal y, con esta técnica, disminuyeron la concentración de los principales contaminantes hasta los valores que establece la normativa vigente.

En las cuencas alta y media del Río Matanza-Riachuelo hay fuentes puntuales de contaminación agropecuaria y agroindustrial, como mataderos y feedlots, que no suelen tratar sus efluentes de manera adecuada. Cuando estos vertidos llegan al río reducen notablemente la calidad de las aguas. Por eso, pensamos en los humedales artificiales como alternativa para disminuir la carga contaminante de esos residuos líquidos”, explicó Roberto Serafini, docente de la cátedra de Química Inorgánica y Analítica de la Fauba.

“Entre los principales contaminantes de estos efluentes se destacan el fósforo (P) y el nitrógeno (N), que provienen de las excretas animales, y la materia orgánica. Si bien estos elementos son fundamentales para el desarrollo de las plantas, provocan múltiples problemas ecológicos cuando se vierten en exceso. Por ejemplo, se acelera la eutrofización, se promueve el crecimiento de bacterias productoras de toxinas y se pierde biodiversidad acuática”, contó Nicolás Arakaki, docente en la misma cátedra que Serafini.

La idea es probar esta técnica a mayores escalas y profundizar en el estudio de su funcionamiento. “Los humedales artificiales pueden ser una alternativa interesante para los establecimientos agropecuarios y agroindustriales que generan estos tipos de efluentes”, expresó Serafini.