Un emprendimiento cordobés, único en el país, creado con materiales y componentes de fabricación local, desarrolló una plataforma motorizada que permite transformar una silla de ruedas en un sillón odontológico: Inclutec. 

¿Cómo funciona? el paciente ingresa a la plataforma con su propia silla de ruedas y se acomoda contra el respaldo regulable. Luego, mediante comandos electrónicos se activan los motores que elevan la plataforma hasta formar un ángulo de 90º con el piso. Así, el paciente queda en la posición óptima y segura para que el odontólogo pueda trabajar adecuadamente.

El autor de este proyecto es Emiliano Agost, un diseñador industrial egresado de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC). Su diseño acepta todos los tipos y modelos de silla de ruedas, desde las pediátricas hasta las motorizadas, que son más anchas y pesadas. Además, la plataforma es plegable y fácil de movilizar, lo que permite aprovechar mejor el espacio en los consultorios. Por sus dimensiones, también es posible transportarla en un vehículo utilitario y eso permitiría incorporarla a posibles operativos sanitarios u odontológicos.

Inclutec obtuvo el primer premio como “Producto Innovador” en UNC Innova 2017, la exposición que impulsa la Secretaría de Ciencia y Tecnología de la Universidad Nacional de Córdoba, y el segundo premio en el Concurso Nacional de Emprendedores Metalúrgicos organizado por la Asociación de Industriales Metalúrgicos (ADIMRA).

Su creador contó que la idea surgió de una necesidad concreta. La Facultad de Odontología de la UNC cuenta con un servicio gratuito de atención abierto a la comunidad. Pero debido al riesgo y el compromiso que implica trasladar al paciente hasta el sillón odontológico, no estaba atendiendo a personas en sillas de ruedas.

Algunos casos eran derivados al curso de formación en Atención a Pacientes con Discapacidad que dicta la misma unidad académica, sin embargo, incluso allí, la situación se repetía. “Trasladar a las personas de su silla de ruedas al sillón odontológico es incómodo y engorroso para los pacientes, incluso es una tarea que implica el riesgo de sufrir golpes o caídas. Tampoco es posible que reciban atención en la misma silla porque la posición no es la adecuada”, describe Agost.

Solo una universidad privada en Chile posee un artefacto similar, adquirido en Europa, donde se encuentra la única empresa que los desarrolla a un costo aproximado de 25 mil euros.

Para concretar su proyecto, Agost contó con el asesoramiento del ingeniero mecánico Mariano Jacovich y el ingeniero electrónico Marcelo Martinet. El desarrollo de Inclutec contó con el apoyo de la Secretaría PyME del Ministerio de Industria de la Provincia de Córdoba y el aval de la Subsecretaría de Discapacidad e Inclusión del Ministerio de Salud de Córdoba.