Un equipo de investigación del Instituto de Clima y Agua del INTA Castelar y del INTA Hilario Ascasubi de Buenos Aires se asociaron con el Laboratorio de Procesado de Imágenes (LPI) de la Universidad de Valencia, España, y crearon esta estrategia para el diagnóstico de niveles de daños por incendios en ecosistemas de pastizales.

Para Alejandro Pezzola –especialista del INTA Hilario Ascasubi, Buenos Aires– resulta “clave” contar con una metodología propia de diagnóstico para los pastizales de nuestra región, lo que permite “evaluar los niveles intermedios de daño y monitorear la recuperación de la vegetación”.

“Adaptamos la metodología de medición a campo y empleamos las cualidades de imágenes más recientes con mejor resolución espacial y espectral como las Sentinel 2 de la Agencia Espacial Europea y de disponibilidad gratuita”, detalló el técnico.

Del análisis de los datos se obtiene un mapa que señala la superficie y distribución del daño, las zonas aptas para el ganado y aquellas que deben recuperar la flora original, así como las más vulnerables a incendios futuros. “Es una herramienta capaz de conjugar rapidez, veracidad y economía de recursos para que instituciones como el INTA puedan aportar soluciones en el territorio”, indicó.

Por su parte, Alejandra Casella, del Instituto de Clima y Agua de INTA Castelar, explicó que “esta cartografía de la severidad se arma apenas termina un incendio y se deja disponible de manera gratuita para su análisis y toma de decisiones, dado que toma la información de índices calculados a partir de imágenes satelitales pre y pos incendio”. Según la especialista, es de fácil interpretación, sin necesidad de tener conocimientos técnicos muy específicos, por lo que es una herramienta útil para gran diversidad de usuarios.

Como si todo esto fuera poco, la metodología propuesta permitirá ahorrar tiempo de respuesta en mediciones complicadas y costosas en campos ganaderos de grandes dimensiones. Y resulta más eficiente por el ahorro de tiempo y de recursos, al no tener que explorar todo el territorio para analizar daños.

“Hasta ese entonces, la mayoría de los modelos derivados de la teledetección estaban orientados al estudio de las consecuencias producidas por incendios en bosques y forestaciones de árboles de gran porte”, explicó. En esos casos, la metodología hace más hincapié en las secuelas dejadas en los fustes y ramas de los árboles y no en los sustratos herbáceos.