Durante los meses del otoño se aparece una secuencia alternada de colores y tamaños disímiles de las infrutescencias de muchas especies que enriquecen el ornato de las diferentes composiciones del paisaje. No todas ellas producen frutos vistosos o follajes llamativos o hermosas flores, pero otras los producen muy atractivos y en gran cantidad como la mayoría de las plantas frutales. Algunas de estas especies que se encuentran frecuentemente en parques, jardines o en espacios públicos urbanos son las que se sugieren por su fácil cultivo y gran adaptación a diferentes condiciones del medio como la catalpa, el paraíso, el bambú sagrado y la abelia enana:

* Catalpa (Catalpa bignonioides Walt.): Es un árbol originario del sur de América del Norte y su nombre deriva de una de las lenguas indígenas de esa región. Alcanza entre 10 y 15 m de altura y más de 15 m de diámetro. De crecimiento medio, alrededor de 60 a 70 cm por año. De follaje caduco pierde sus hojas a mediados del otoño y rebrota hacia fines de septiembre y principios de octubre. Sus hojas grandes de color verde medio son largamente pecioladas y llegan a medir más de 20 cm de largo. Florece abundantemente entre mediados y fines de diciembre hasta principios de enero.
Las magníficas flores de color blanco con el interior manchado de morado y amarillo están dispuestas en panojas erguidas terminales de 15 a 20 cm de largo. Los frutos son largas cápsulas de entre 20 a más de 40 cm de longitud, al principio verdes y luego en su madurez marrón oscuro que perduran por largo tiempo sobre la planta a menudo hasta la nueva foliación. Estos frutos penden y se encuentran dispuestos en forma de racimos alternados sobre el follaje otoñal y sobre la planta desvestida de hojas le dan un aspecto muy atractivo que se torna aún más llamativo si contrasta contra un fondo claro. Se reproduce fácilmente por semillas.

* Paraíso (Melia azedarach L.): Este árbol cuyo género Melia es el nombre vernáculo que se le daba en la antigua Grecia es originario de la región del Himalaya. De gran tamaño, llega a medir más de 15 m de altura y otros tantos de diámetro y de rápido crecimiento. Sus hojas compuestas de numerosos folíolos aovados son caducas con un amarillo otoñal muy destacado. Sus flores de color azul violáceo, perfumadas, pequeñas, se encuentran agrupadas en panojas abundantes y notables.
El fruto es una drupa globosa de color verde claro tornándose al amarillo oro cuando madura que se destacan netamente sobre el follaje, más aún cuando la planta se desprende del follaje y permanecen hasta casi la próxima foliación. Es muy rústica y solo es afectada seriamente por caries que le producen grandes cavidades en el tallo y ramas. Se reproduce fácilmente por semillas.

* Nandina enana-Bambú sagrado (Nandina domestica var. firepower): Esta especie originaria de China y Japón es un arbusto muy ramificado de follaje compacto y de forma globosa. De lento crecimiento alcanza hasta 90 cm de altura e igual diámetro. Las hojas son compuestas con 2 a 3 foliolos lanceolados aguzados en el extremo, perennes de hasta 10 cm de longitud.
Las flores, pequeñas, de color blanco se encuentran reunidas en panojas laxas en los extremos de las ramitas. Frutos rojos de aproximadamente 8 mm de diámetro, adquieren ese color durante el otoño. Florece en la primavera avanzada. Resiste bajas temperaturas y necesita pleno soleamiento, suelos neutros y con buena humedad. El principal atractivo de esta variedad es la coloración del follaje que durante la primavera es verde claro, tornándose amarillento en el verano y en el invierno adquiere un rojo morado muy atractivo. Se multiplica fácilmente por gajos y división de matas.

* Abelia enana compacta (Abelia grandiflora var. compacta): Del género abelia se conocen cerca de 25 especies, originarias de Asia y su nombre se ha dedicado al médico C. Abel. Esta variedad es de forma globosa, de ramificación y follaje compacto, apretado, de lento crecimiento y llega a medir entre 60 y 70 cm de altura. Hojas persistentes, de forma aovada, aguzadas en el extremo, de color verde oscuro. Las flores blancas ligeramente rosadas se encuentran agrupadas en panículos en los extremos de las ramitas. El cáliz de color ocre, una vez desprendida la corola, persiste durante mucho tiempo en la planta semejando flores. La floración es muy abundante y prolongada pues se inicia en la primavera y persiste hasta principios de otoño. Se adapta muy bien a la media sombra pero merma notablemente la floración. La exposición soleada la torna más longeva, de abundante floración y brillante color verde oscuro. Resiste las bajas temperaturas y los suelos medianamente pobres. Necesita buena humedad en el sustrato. Se multiplica por gajos y división de matas.