Los 500 habitantes de El Cuy (Río Negro) viven en el olvido, cartográfico y de las prioridades políticas, son un reflejo del abandono que sufren los pequeños pueblos en todo el país. Con muy pocos servicios y muchas limitaciones, hace veinte días la empresa que le ofrece Internet le cortó el servicio y sin hay señal telefónica, la conectividad es nula. El aislamiento que viven sus habitantes se completa con la difícil accesibilidad vial.

El Cuy está acostumbrado a pasar ausencias y faltas. Hace un tiempo murió el único comerciante que se encargaba de vender nafta, para buscar combustible los habitantes debían hacer 100 kilómetros hasta Los Menucos o Roca. La ruta provincial 6, en muy mal estado, es la única vía de conexión con una provincia que le da la espalda.

El corte del servicio de internet dejó a El Cuy aún más incomunicado, pero esta vez de un modo más doloroso. Sin señal ni Internet, sus habitantes han perdido el contacto con el exterior. Sólo una veintena de vecinos tienen un precario servicio de telefonía fija, que hoy es la única salida que tienen para poder salir al paso ante una emergencia. Pero lo que más se siente y se usa es Internet, a través de ella, la mayoría de los habitantes se comunicaban con ese exterior que hoy hace veinte días está más lejos.

“El corte de Internet perjudicó al Centro de Salud, a los estudiantes que estudian carreras a distancia, traba los pedidos de turnos a Anses y la conexión entera, sumado a que los celulares no andan, estamos incomunicados”, afirma al diario Río Negro Laura Luis, trabajadora del Centro de Jubilados, ella se animó a la ruta 6 y viajó hasta Roca junto a siete jubilados para llevar la voz del reclamo comunitario.


La calle principal de El Cuy, Río Negro.

 

“Vinimos hasta acá porque para comprar medicación les piden las recetas digitales, no aceptan las que están escritas a mano, pero no podemos enviarlas porque no tenemos Internet. Tuvimos que traerlos a Roca y estamos haciendo acá los trámites que antes se solucionaban desde allá, sin movilizarlos a cada uno”, afirmó Luis.

Acaso el trastorno más grande lo sufren quienes apostaron por quedarse en su pueblo y seguir allí sus estudios vía internet, sin este servicio no pueden continuar con sus planes de estudio online. “Los jóvenes necesitan conectarse para poder estudiar”, reclama la trabajadora. Las familias que tienen a hijos estudiando en ciudades alejadas, han perdido contacto con ellos. “Tengo a mi hijo estudiando en Allen, no puedo saber si está bien porque no podemos comunicarnos. Pero no sólo me pasa a mí, sino a todos los papás que tienen a sus hijos estudiando afuera, queremos eso, simplemente saber cómo están y no podemos enviarles un mensaje”, relató una madre.

La empresa encargada de brindar el servicio es Altec, y no da ninguna respuesta. Mientras tanto, las publicidades de las compañías de telefonía móvil afirman que el país está conectado con 4G, en El Cuy la realidad muestra la mentira de estas campañas de marketing y el olvido que los gobernantes someten a estas pequeñas comunidades.