Casas tradicionales que hace más de 60 años formaban parte de un barrios tranquilos en Neuquén se transforman poco a poco en grandes edificios, con decenas de departamentos que conviven unos con otros.

Tan sólo en 2015 se otorgaron 54 autorizaciones de demolición de viviendas, la mayoría de ellos en el radio céntrico. En 2014, el número fue similar y alcanzó las 58 autorizaciones. En lo que va de 2016 ya se autorizaron 8, lo que indica un crecimiento importante comparado con los últimos dos años, cuando el promedio fue de 4 demoliciones por mes.

Donde había una casa con una familia que compartía un terreno de 300 metros cuadrados, hoy viven 100 familias en un edificio que supera los 12 pisos. “Es importante el cambio. Depende de la zona, pero en promedio los edificios tienen entre 80 y 120 unidades funcionales, muy pocos bajan de esos números por una cuestión económica”, aseguró el subsecretario de Obras Particulares del Municipio, López de Murillas. 

La mayoría de las casas datan de la década del 50 o 60, parte de la historia de la capital.