Científicos del Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario (IBR) descifraron nuevos mecanismos genéticos que le confieren a Salmonella y otras bacterias la capacidad para sobrevivir en ambientes contaminados con oro solubilizado.

Los conocimientos derivados de nuestro trabajo pueden ser aplicables en el campo de la biominería, una alternativa que minimiza los riesgos de contaminación ambiental que suelen generar las prácticas convencionales de extracción minera”, afirma la directora del estudio, la doctora Susana Checa, integrante del Laboratorio de Transducción de Señales en Bacterias Patógenas en el IBR, dependiente del CONICET y de la Universidad Nacional de Rosario.

Este hallazgo tiene origen en 2011, cuando los científicos rosarinos anunciaron el diseño y construcción de la primera herramienta biotecnológica que usa bacterias (Salmonella y Escherichia coli) genéticamente modificadas para detectar oro solubilizado y emitir una luz fluorescente frente a la presencia del preciado metal.

El laboratorio rosarino ya había logrado diseñar y generar biosensores que (además de oro) detectan metales pesados peligrosos tales como mercurio, plomo y cadmio, con aplicación en monitoreo ambiental.

El trabajo fue publicado en “Environmental Microbiology” y formó parte de la tesis de doctorado del becario del CONICET Sebastián Cerminati bajo la dirección de la doctora Checa en el IBR. También participaron del avance el becario de CONICET, Julián Mendoza, quien actualmente está realizando su doctorado bajo la dirección de la doctora Checa, un becario posdoctoral de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica, Germán Giri, y el doctor Fernando Soncini, director del Laboratorio donde se desempeñan los investigadores.