Después de casi dos décadas, el año pasado, la Argentina retomó sus ventas de arroz blanco a Irán. En menos de un año, ese país se transformó en el primer comprador de ese grano. En lo que va de este año, las exportaciones nacionales de arroz pulido o glaseado no parbolizado totalizaron 95.656 toneladas, que cotizaron a un valor promedio de 582 dólares la tonelada.

Un 32,9 por ciento de ese volumen viajó a Irán. En tanto que un 32,8 por ciento partió hacia su vecino Irak; el 13,9 fue a parar a Brasil, el 8,4 por ciento a Perú y el 4,4 por ciento a Turquía. En el primer semestre del año pasado las ventas registradas alcanzaban los 87.000 toneladas a un precio promedio por tonelada de 540 dólares.

A pesar de estos números, algunos productores arroceros se quejan porque una de las provincias donde se concentra la producción de arroz vio caer su superficie sembrada: Entre Ríos. Le echan la culpa al alto costo de los combustibles. También tiene incidencia en el mapa productivo las cuantiosas lluvias registradas en esa provincia y las bajas temperaturas en momentos en que el grano necesita valores térmicos más altos para desarrollarse.

 

En Corrientes, otra de las provincias productoras de arroz, los productores prowwwan por el costo del flete, el gasto que siempre eleva cualquier producción. Aunque sacan el arroz a través del puerto entrerriano de Ibicuy, dicen que es caro. Por ahora no hay quejas respecto de la retención que tributa el arroz que sale del país, que se ubica en el 5 por ciento.