Por Leandro Vesco / Fuente: Teresita Hirtz y Télam

El satélite geoestacionario argentino Arsat-1 debió pasar su primera temporada de eclipses, una prueba de máximo nivel para su subsistema térmico y el de potencia. Se trata de uno de los desafíos que la nave debía superar: pasar todos los días por un cono de sombra y penumbra generado por la Tierra. Hace unas semanas atrás, además, se combinaron los eclipses de nuestro planeta y la Luna, dando lugar a uno de los más largos de lo que va del siglo. No obstante, el funcionamiento del Arsat-1 quedó garantizado por la energía almacenada en su batería, que le permitió mantener sus sistemas activos y un comportamiento nominal. Además, resistió perfectamente las transiciones térmicas extremas y veloces que implican su ingreso y salida del cono de sombra.

Los eclipses son una de las pruebas más importantes que deben afrontar los satélites geoestacionarios durante su vida útil. Superar con éxito la primera temporada de eclipses es considerado un importante indicativo del éxito de la misión y de esta manera se puede saber la vida útil del satélite, comentó Teresita Hirtz, quien integró el equipo de Ensayo Ambiental y Cámara de Termovacío cuando se estaba construyendo el satélite. También indicó que el Arsat, fabricado en Bariloche por Invap, comenzó a emitir señal de internet desde una antena provista por Altec en la pequeña localidad de El Cuy, en el noroeste de la provincia. La empresa rionegrina Altec instaló una antena de 1,40 metros de diámetro que recibe el servicio provisto por el satélite. Se ofrecerá una velocidad de conexión de 1 megabyte que será destinado a la conectividad de la comisión de fomento.

El Arsat-1 fue lanzado el 16 de octubre de 2014 con el cohete Ariane 5, a cargo de la empresa Arianespace, desde la base espacial establecida en la isla de Kourun de la Guayana Francesa. Aquel día fue un antes y después en la historia de nuestro país ya que el Arsat-1 fue especificado, diseñado, financiado, desarrollado, ensamblado y probado en la Argentina a cargo de técnicos y científicos de nuestro país. El software fue desarrollado en Argentina. También, y acaso esto le da más transcendencia, se trata del primero país de Latinoamérica que pone un satélite de este tipo en órbita. Argentina logró incluirse en una de las ocho naciones en el mundo que desarrollan y producen sus propios satélites geoestacionarios y, junto a Estados Unidos, son los dos únicos en el continente americano.

La empresa Ar-Sat informó que, en estas circunstancias, el satélite pasa en cuestión de minutos de un calor de +140º bajo pleno sol, a un enfriamiento de -200º en plena oscuridad, para recobrar súbitamente los +140º no bien vuelve a quedar iluminado totalmente. La dura y riesgosa prueba que el Arsat-1 ha superado es una excelente noticia ya que supone que en poco tiempo más podrá prestar servicios que cambiaran la vida de muchas personas en nuestro país, además se informó que su vida útil podría ser de dieciocho años.