Por Leandro Vesco / Fuente Agencia CyTA

Investigadores del Conicet elaboran un sistema de indicadores para contribuir con el desarrollo sostenible de esta actividad económica sin chimeneas: el turismo. Señalan que el objetivo es lograr un “turismo que permita un lucro razonable al empresario pero que a la vez beneficie e incluya a la comunidad y preserve el patrimonio natural y cultural de la misma”.

Construcciones no amigables con el ambiente, incendios de bosques, acumulación de basura y contaminación de reservas de agua son sólo algunos de los estragos que puede causar la expansión sin controles de la actividad turística. En ese contexto, una asociación estratégica entre la ciencia y la política apunta a desarrollar un turismo racional y sustentable en la Argentina.

En estos años el turismo a abierto puertas en pequeñas comunidades que se han transformado en verdaderos polos donde la gente acude por miles los fines de semana, en muchos casos los pobladores jamás fueron consultados sobre la idea que tenían sobre el turismo, y cuando se plantean emprendimientos turísticos no se hace el debido estudio sobre el impacto ambiental. Esta idea del Conicet, vendría a llenar este enorme vacío que existe en las plazas turísticas más pequeñas, pero tan convocantes.

Un grupo de investigadores del Instituto Multidisciplinario de Historia y Ciencias Humanas), dependiente del CONICET, y el Ministerio de Turismo de la Nación firmaron un nuevo convenio para terminar de desarrollar un sistema de indicadores para evaluar desarrollos turísticos en todo el país. “El objetivo es brindar conocimientos que puedan servir como diagnósticos para la formulación de políticas sustentables en esta actividad tan importante” explicó el Dr. en geografía Darío Sánchez, investigador del CONICET y director del Grupo Turismo Sustentable.

“No es sencillo alcanzar un turismo sostenible, porque el empresario tradicional busca maximizar las ganancias y al mismo tiempo desde los municipios se suele fomentar el crecimiento de las inversiones privadas vinculadas al turismo sin evaluar adecuadamente sus consecuencias sociales y ambientales, afirmó Sánchez. Como contrapartida, el camino debe ser el desarrollo de un “turismo que permita un lucro razonable al empresario pero que a la vez beneficie e incluya a la comunidad y preserve el patrimonio natural y cultural de la misma”, añadió Sánchez.

El turismo significa muchas veces la única salida de las comunidades que quieren plantearse una idea de desarrollo, y de esta forma hacerse un espacio en la lista fecunda de destinos alternativos, pero es necesario que se hagan los estudios previos para que ese pueblo que decide recibir gente no pierda su identidad.