Este domingo 19 de abril se celebró el Día del Aborigen Americano, en conmemoración al Congreso Indigenista Interamericano que se realizó en México el 19 de abril de 1940 y a cuyo documento final adhirió Argentina, al establecer el 19 de abril de 1945 que en esa fecha se celebraría el día del aborigen americano.

Celebrar la existencia del aborigen americano no tiene sentido si no está acompañado de hechos reivindicativos de sus derechos”, expresó el antropólogo Fernando Pepe, quien desde el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI) acompañó más de 15 restituciones de restos óseos humanos exhibidos en museos a sus comunidades originarias.

Michel pertenecía a la tribu de Calachú y fue muerto en 1888 por un miembro de una expedición del museo, en Corpen Aiken, sobre el Río Chico, territorio de Santa Cruz, acusado de “robar un poncho“, según indica el catálogo del Museo.

“Hoy 19 de abril se debía restituir a Michel, un hombre tehuelche que fue asesinado en Santa Cruz, y a quien en 1898 desenterró un hombre apellidado Pozzi que era el ´cazador oficial´del Museo de La Plata y que extrajo el esqueleto y lo entregó al Museo de La Plata”, detalló y explicó que el aislamiento social, preventivo y obligatorio debido a la pandemia por coronavirus impidió que los restos fueran entregados a la comunidad mapuche de Millanahuel, de Santa Cruz, localizada en Río Turbio.

“Aún faltan restituir más de 2.500 restos de hombres y mujeres que están en el Museo de La Plata, que fueron apropiados, algunos vivos y la mayoría fueron apropiados en el saqueo de sus tumbas en el marco del genocidio roquista de fines del siglo XIX”, apuntó Pepe.

Destacó que la restitución de los restos de los pueblos originarios “hoy forman parte de una política de reparación histórica que comenzó a gestarse el año del Bicentenario cuando la Ley 25.517 sobre la restitución de restos empezó a aplicarse”.

El antropólogo aseguró que tras el fin de la cuarentena se concretará la entrega de los restos de Michel a su pueblo, y que este años se restiruirán también los restos de tres wichí asesinados en los ingenios azucareros entre 1887 y 1924.