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Revista el Federal - Mi País - nota

El día que El Bolsón declaró su independencia de Argentina

En 1917 un grupo de hombres liderados por un alemán proclamaron la República de El Bolsón, el sueño emancipador duró pocos días porque el gobierno nacional mandó a reprimir a los participantes de este proyecto autónomo.

Por Leandro Vesco

A fines del siglo XIX y principios del XX la zona dónde hoy se asienta la localidad de El Bolsón (Río Negro) estaba separada del mundo. Esto sentían los pocos europeos que se arrimaron a este paraíso en el paralelo 42 de la Patagonia. La conexión con el gobierno nacional era nula y las pocas provisiones que llegaban venían desde Chile, así fue que un grupo de soñadores en el año 1917 decidieron proclamar la “República de El Bolsón”, la cerveza fue La Biblia en la que rubricaron este proyecto emancipador.

El hecho poco se conoce pero existió. Hay crónicas de la época que fundamentan esta idea republicana, que la historia sitúa en un día de 1917, cuando la región estaba aún muy poca habitada. La Patagonia en aquellos años todavía era una Tierra Incógnita para el gobierno capitalino, más allá de Bahía Blanca, se extendía una región infinita donde las leyes no tenían mucho más sustento que la de ser creadas a diario. Sin dudas era una tierra de nadie, pero con rasgos que la hacían atractiva: su belleza y fertilidad. Así fue que al Bolson llegaron inmigrantes europeos, franceses, italianos, y muchos alemanes, estos últimos trajeron un tesoro en sus baúles: la receta de la verdadera cerveza.

Olga Roselli es una profesora de historia rionegrina que se tomó el trabajo de investigar este particular hecho histórico, en un artículo publicado en la revista de ciencias sociales “Pueblos y Fronteras de la Patagonia Andina” recorre los pocos pero certeros datos de la fallida República de El Bolsón. “Entre los primeros habitantes que poblaron el valle, se destacaba el alemán don Otto Tipp, quien fue uno de los que comenzó con las plantaciones de cebada y lúpulo, con el fin de producir cerveza y a quien en la guía de 1912 recomiendan visitar por la forma gentil como recibe a los forasteros”.

“Otto fue un poblador que, según la transmisión verbal, era un hombre que tenía buen sentido del humor, era un ‘alemán jocoso’ además de ser el organizador de la fábrica de cerveza, centro de reunión de la comarca y según algunos relatos ‘… tomar cerveza ahí no era cosa de una hora o dos… bebían durante uno, dos o tres días… era una farra corrida… donde se entretenían con las diversiones del campo chileno, las ‘topeadura’, los ‘chanchazo’”, relata Roselli. El entorno ayudaba para pensar en un sueño republicano, el límite con Chile había sido fijado en 1902 y aún esa región era un lugar indefinido para los pobladores que no sabían si habían quedado del lado chileno o argentino.

En una de las caravanas cerveceras en la fabrica de Otto la idea tomó forma por primera vez, era 1917. El historiador Juan Domingo Matamala, también desempolvó este hecho y escribió para el diario Río Negro: “No eran tantos los allí reunidos ni eran grandes sus aspiraciones: sólo saber a quién obedecer y qué reglas de convivencia habrían de observar. No es difícil imaginar que habrán querido delimitar sus posesiones en una tierra ilimitada y pródiga y poseer la certeza de su pertenencia y conocer la autoridad ante quien reclamar si surgían inconvenientes a lo largo de la obligada convivencia”.

Qué fue exactamente lo que se dirimió en aquella reunión nocturna sólo lo saben sus participantes. Pero a los pocos días se comenzó a rumorear en los alrededores que habían nombrado un presidente y algunos ministros en la nueva conformación política local. Se acababa de fundar la República de El Bolsón“, concluye el historiador. En el Paralelo 42, un grupo de soñadores imaginaron un país libre donde el trabajo y las buenas costumbres podrían ser la Constitución de una República en donde la amistad y las reuniones regadas con abundante cerveza fueran la moneda corriente.

La recién nacida República de El Bolsón tuvo gabinete. Por ser el anfitrión e impulsor de la idea, pero también por ser el vecino más antiguo de la zona, don Otto Tipp es proclamado presidente. “No en vano es el dueño de la cervecería”, completa Roselli. Allí, con el frenesí de los minutos constitutivos, Otto nombra sus Ministros, y proclama a los vecinos de la comarca como “Ciudadanos Bolsonenses”, según la historiadora, la velada terminó con un “Viva el Presidente, Viva la República de El Bolsón“.


Otto Tipp junto a los “Ciudadanos Bolsonenses”

La noticia de esta nueva nación dentro de nuestro país llegó hasta el gobierno central, quien mandó a la Policía Fronteriza, al mando del severo y poco diplomático mayor del ejército prusiano Mateo Ghebart, quien arregló las cosas como se hacían en la Patagonia en aquellos años: a los tiros. La tropa invadió el territorio de la naciente República de El Bolsón y reprimió con dureza a los gringos que tuvieron la desgracia de cruzarse con el militar. “Dejó pobres hombres y ancianos atados a su destino en las alambradas, golpeó sin medida a niños y jóvenes, tropelías tales como hacer a los abuelos jinetear a sus propios nietos en un galpón abandonado para arrancarles datos certeros sobre el lugar dónde se ocultaban los libertarios. Un pobre campesino de la zona de El Foyel sobrevivió gracias a haberse escondido en un galpón de pasto al que, día a día, iba una gallina a depositar sus huevos, único alimento que pudo consumir hasta que la Fronteriza regresó con la tarea cumplida a su lugar de partida”.

Así fue que el sueño de la República del El Bolsón terminó. Duró pocos días. El hecho más dramático llega cuando se intenta saber qué pasó con el alegre alemán Otto Tipp, el cervecero presidente. Luego de la represión, poco se sabe de él. Hay un dato que nos asegura que se fue para Chile y desapareció. Nunca más nadie supo nada de él. “Algunos suponen que enfermó y murió allí, otros que lo mataron en el viaje, los más que lo hicieron desaparecer por el interés en sus tierras”, completa Roselli.

Las tierras donde estos alegres hombres soñaron su país, eran muy ricas y fértiles, desde entonces muchos han querido disputarse estos dominios, hoy gran parte en manos de extranjeros.