EN CONSTRUCCIÓN

Formosa tiene su egiptólogo y ese es el licenciado en Artes Visuales, Juan Friedrich, oriundo de Villa Escolar, donde es director del Museo de Ciencias Naturales. Friedrich apasionado por la egiptología desde muy chico, hoy está cumpliendo un sueño más que tiene ver con el misterio que encierra ese mundo maravilloso que es Egipto. Hace muy poco salió su libro llamado Egipto iconográfico, reporte de imágenes preliminares de la tumba tebana de Neferhotep TT49 – Luxor, Egipto, campañas 2001, 2002 y 2005, que será presentado oficialmente el 13 de noviembre en la Antigua Sala de Representantes de la Manzana de las Luces, en Buenos Aires. 
La invitación a la presentación del libro la hacen el Comité Argentino del Consejo Internacional de Museos (ICOM), el Comité Internacional para la Egiptología (CIPEG), sede Argentina, y el Instituto de Investigación de Arte y Cultura del Oriente Antiguo, de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Tucumán, con el auspicio del Museo Provincial de Ciencias Naturales de Villa Escolar dependiente de la Dirección de Patrimonio Sociocultural de Formosa.
Este libro es el fruto de mucho trabajo y resultado de sus primeras experiencias en Egipto realizadas para la Universidad Nacional de Tucumán a través de su Instituto de Investigaciones de Arte y Cultura del Oriente Antiguo, del cual Friedrichs es miembro investigador. 
En el libro están plasmadas imágenes (dibujos) inéditas de la tumba de Neferhotep con el que se completa un material publicado por el Museo de Arte Metropolitano de Nueva York, con imágenes dibujadas en la década del 20.
En charla con Día Seis, durante un encuentro organizado por sus amigos para la prensa y que se llamó Abriendo picadas en la cultura y el arte –realizado en la casa de Elvira Suárez– Friedrichs contó que “Neferhotep era un alto funcionario de la corte del faraón Ay, sucesor de Tutankamón, y fue faraón con bastante edad; los científicos infieren que Neferhotep trabajó para Tutankamón, porque realizar la tumba de Neferhotep, tan decorada y tan amplia, implicó muchos años de elaboración, y en el reinado de Ay solamente no se pudo hacer, es por eso que se dice que fue durante el reinado de Tutankamón cuando empezó a hacerse”.
Neferhotep era el escriba, el mayor del templo de Amón, en Karnak, “una especie de contador del templo de Karnak, el más grande Egipto, la persona que manejaba el dinero del templo, habrían otros, pero este era el mayor y manejaba mucho poder junto a su esposa Merytra; se cree también que los padres estaban sepultados en esta tumba”.
No se encuentra otra reseña de Neferhotep que no sea por su tumba; hay otros personajes egipcios de los cuales hay objetos como ajuares, pero en este caso toda la información que hay de este faraón es por su tumba.
El libro de Friedrichs corona mucho trabajo y su pasión por Egipto: “Trabajar en el campo es otra perspectiva de todo, tener esa vivencia dio como resultado estos dibujos, porque mi tarea específica dentro del equipo interdisciplinario del proyecto de la Universidad Nacional de Tucumán era de dibujante, y tenía mucho trabajo para hacer pues si bien es una tumba específica de un noble del imperio nuevo egipcio, con muchas decoraciones y textos, y tiene una publicación hecha por el Museo de Arte Metropolitano de Nueva York, no estaban la totalidad de las imágenes publicadas, y lo que nosotros hicimos fue la publicación de imágenes preliminares.
Las imágenes son preliminares porque se está a la espera que limpien las paredes de la tumba y podría haber alguna modificación: “Tuve que trabajar con visibilidad casi nula, y era un doble desafío, por un lado rescatar las imágenes, y por el otro tratar de dibujar de igual manera que la publicación brillante que había anteriormente y que fueron imágenes dibujadas en la década del 20 con mayor posibilidades de visualización de la tumba; de esa fecha a la actualidad pasaron muchas cosas y se produjeron incendios que ennegreció las paredes, por eso una vez que limpien las paredes puede haber algunos cambios. Ahora están trabajando con un sistema de láser sobre las imágenes y van limpiando así las paredes”.
El especialista –que realizó varios viajes a Egipto– relató que las familias del lugar hicieron casas arriba y usaban las tumbas como salas, dormitorios o corral de animales, y en la década del 20 las autoridades egipcias sacaron a la gente de dentro de las tumbas y colocaron puertas de hierro, y con eso se evitó que la gente siga viviendo: “En toda la zona de Luxor el gobierno construyó casas nuevas a los pobladores, pero la gente no se terminaba de ir, siempre quedaba un pariente viviendo allí, con el deterioro que eso ocasionaba, entonces el gobierno sacó todas las casas y ahora el paisaje es totalmente distinto. Había como una creencia que cada propietario de casa, abajo tenía su tumba y siempre está el mercado negro de las cosas que se encontraban que hoy ya no son bienes egipcios, son de la humanidad”.
Todas las tumbas egipcias son muy decoradas “palabra que se emplea para designar imágenes plasmadas en la tumba, esas imágenes tienen un simbolismo, por el ejemplo abundan las imágenes el loto azul que es el vínculo con el más allá”. 
Friedrichs trabajó con la Universidad de Tucumán durante tres campañas que duraron 5 años. Viajó tres años a Egipto “pero a todos nos agarró la época de falta de dinero, a principios de los años 2000 ya tenía dos viajes, en el 2001 y 2002, en plena crisis viajé, y durante el 2003 y 2004 no pude viajar, si en el 2005 que fue mi último año que trabajé para la Universidad de Tucumán con este proyecto”. 
En Egipto su trabajo consistía en la observación que realizaba durante dos meses (tiempo que duran las campañas) y a veces más tiempo por la magnitud de la tarea encarada.

Con el Amarna Project, de la Universidad de Cambridge

Friedrichs es convocado por los mejores grupos de egiptología del mundo y ya hace tres años está trabajando en otro proyecto que se llama Amarna Project, de la misión británica de la Universidad de Cambridge. Otro sueño cumplido, puesto que Amarna es su pasión desde que comenzó a estudiar y fotocopiaba libros sobre el tema.
La antigua ciudad egipcia de Tell el-Amarna (o simplemente Amarna) fue la capital de corta vida construida por el hereje faraón Akenatón y abandonado poco después de su muerte (c. 1332 aC). Fue aquí que él persiguió su visión de una sociedad dedicada al culto de un Dios, el poder del sol (Atón). 
Además de este interés histórico Amarna sigue siendo el mayor sitio de fácil acceso desde el antiguo Egipto. Por tanto, es al mismo tiempo la clave para un capítulo en la historia de la experiencia religiosa y para una mejor comprensión de lo que era ser un antiguo egipcio. No hay otro sitio como ese.
“Hice una escuela de campo el primer año, y después le gustó cómo trabajé al director del proyecto, Barry Kemp, me convocó y ahora soy parte del equipo que trabaja en el gran templo de Atón”, contó Friedrichs.
“El Amarna project de la misión británica –dijo– es mi sueño; cuando estaba en Villa Escolar y me prestaban libros de Egipto, yo quería estar en Amarna, y cuando empecé a estudiar sistemáticamente a Egipto me encontré con un libro que escribió un tal Barry Kemp y que este año se lo llevé para que me lo firme; es un honor trabajar con él y que me haya firmado el libro, el sueño del pibe”.

Egipto, una pasión atrapante

Juan sintió la pasión por Egipto desde muy chico. Desde Villa Escolar vino a vivir a Formosa a los 13 años. Aquí cursó sus estudios secundarios y el Profesorado de Arte, en el INPAF (hoy ISPAF), pero como estaba decidido a ser egiptólogo se fue a Buenos Aires y cursó el Profesorado en Artes Visuales, en el IUNA. 
Su humildad es sorprendente, hoy trabaja con uno de los grupos más importantes de la egiptología y es claro cuando dice que “todos los sacrificios que pudo hacer mi familia y los que hice están coronados con eso; toda mi vida es organizar mi próximo viaje a Egipto, hace 15 años que estoy haciendo esto y tengo la suerte de viajar, pero no tengo auto, no tengo casa, no tengo nada… creo que uno tiene que prescindir de algunas cosas y soy consciente que todo no se puede”.
Hoy la información sobre Egipto está al alcance de las manos a través de Internet, pero cuando Juan empezó a estudiar esto no era así. 
A través de Laly Montoya “que me permitía ver su libros” fotocopiaba libros sobre Amarna “y en la biblioteca del Instituto Albertazzi encontré una colección de José Pijoan que fue lo más extenso que tenía y hablaba de Amarna, y cuando llegué a Buenos Aires, en 1998, conocí la biblioteca Rosenvasser que queda en la Academia Argentina de Letras; Abraham Rosenvasser fue un genio que tuvimos los argentinos que era un autodidacta que estudiaba jeroglíficos y los escribía, era millonario y tenía la suerte de comprar todos los libros que aparecieron a principio del siglo XX, y tal es la cantidad de libros que tenía que cuando murió donó a la Academia Argentina de Letras su colección, y es muy famosa esa biblioteca de egiptología”. 
“Conocí estos libros, no sabía inglés y lo que hacía era fotocopiar las imágenes de los libros de Amarna, y cuando pude tener textos de Amarna por lo visual que podía leer e interpretar en las imágenes -porque las imágenes egipcias son una suerte de comics- ya tenía todo un bagaje de imágenes que me ayudó mucho como preparación”.
Además, en Buenos Aires durante tres años sistemáticamente salía de trabajar en la escuela, tomaba tres colectivos y se iba a la biblioteca y fotocopiaba los libros “y los completé fotocopiando, y ahora me aparecen en PDF, pero aún tengo las fotocopias que para mis son muy importantes y cuando voy a Egipto cada tanto me compro un libro y tengo una linda colección”.