Se trata de un estudio elaborado por el doctor en Ciencias Naturales de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) e investigador del Conicet, Rafael Lajmanovich, quien realizó el experimento con renacuajos.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), Argentina es uno de los países con más altos niveles de arsénico orgánico acumulado naturalmente en las aguas subterráneas. Por otro lado, nuestro modelo de agroproducción utiliza cantidades enormes de agrotóxicos, como el herbicida glifosato, que aumentan cada año, principalmente para los cultivos de soja transgénica. En Santa Fe el área cubierta con este cultivo alcanzó en la campaña 2017/18 las 17,7 millones de hectáreas, según datos de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).

La investigación demostró el efecto sinérgico entre el glifosato y el arsénico que produce, entre otras cosas, problemas hormonales y modificaciones en el ADN de organismos vivos, que en este caso fueron renacuajos“, dijo a Télam el científico.

Por esta razón, remarcó, “postulamos un riesgo eco toxicológico muy grande en las zonas en donde ambos elementos están en gran concentración“.

Lejmanovich es considerado por sus colegas como uno de los científicos más importantes de la región y sus trabajos fueron utilizados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para reclasificar el glifosato en 2015 como “probable cancerígeno humano”.

El especialista explicó que para el experimento “se utilizó glifosato y arsénico en concentraciones ocho veces más bajas que las mínimas, que por ende no causan ningún efecto en los renacuajos”. “En una primera etapa de la investigación ya obtuvimos el primer dato de que ambas sustancias combinadas alcanzaban un efecto sinérgico, es decir aumentaba la toxicidad”, reveló.

En esa línea, señaló que “al analizar la sangre de los renacuajos notamos que los valores de dos hormonas fundamentales para desarrollo de todos los vertebrados como son la T3 y T4, se habían disparado”.

A su vez, indicó que “el índice de proliferación celular también había aumentado, lo que no dejó lugar a dudas del poder de toxicidad de la unión de los elementos porque un índice de celular alto significa la existencia de una enfermedad tumoral”.

Lejmanovich aclaró que no es médico como para afirmar una incidencia del glifosato combinado con el arsénico en la salud humana pero destacó que “existen muchas publicaciones médicas que dan cuenta de la relación de la exposición al glifosato y otros plaguicidas con la mayor incidencia de enfermedades tumorales“.

La conclusión a la que llegó el científico fue que “el riesgo ecológico aumenta considerablemente en zonas en las que hay presencia de arsénico en la tierra y en donde a su vez se utiliza glifosato para los cultivos, ya que su combinación produce daño en el ADN de ciertos organismos“.

Probablemente el arsénico no podamos sacarlo de la tierra porque tiene millones de años ahí, tal vez el glifosato es el que debamos erradicar para no dañar la salud de la población“, advirtió el científico.