El modelo energético argentino se aleja del cuidado del medio ambiente. El Ministro de Energía y Minería, Juan José Aranguren ratificó ante el Senado que ya está en pleno el Plan Nacional para la búsqueda y desarrollo de uranio.

La minera canadiense Blue Sky informó que en estos días comenzará la exploración de uranio al norte de Valcheta (Río Negro) Trabajarán en tres proyectos a la vez, Anit, Ivana y Santa Bárbara, con una inversión inicial de $500.000 dólares. En el año 2009 firmaron convenios con el estado provincial y recién este año, con el horizonte fecundo que platea el ejecutivo nacional, se animaron a desembolsar.

Blue Sky comunicó que si consigue uranio pronto, podrá invertir con mayor flujo monetario.

En Neuquén la empresa Energía Mineral llevó a cabo en el 2011 una exploración a 60 kilómetros de Añelo, el santuario del fracking en nuestro país. Pero los resultados de ese proyecto aún dan negativos. La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) tiene en mente proyectos mineros en Chubut y Mendoza, pero en ambas provincias por ley está prohibida la miniera a cielo abierto, técnica que se usaría para extraer uranio. Por esta razón todos los esfuerzos se centran en Neuquén y Río Negro.

El uranio es el principal combustible en el mundo, su uso se extiende desde la medicina hasta la fabricación de armas. “Para separar el uranio de otros minerales se pueden usar reactivos como ácido sulfúrico, carbonato de calcio o agua oxigenada”, explica Luis López, geólogo especialista en uranio de la CNEA.

En los años en los que Menem fue presidente, se dejó la lado la exploración de uranio porque se entendió que era mucho más barato importarlo, y de hecho en la actualidad Argentina compra uranio a Kazajstán y Canadá. El kilo de uranio natural sale U$S 70 dólares, pero su consecuencia en el medio ambiente es terrible.

Tres centrales nucleares funcionan hoy en nuestro país generando energía por medio de un reactor de uranio natural. Atucha I, II y Embalse. El 7% de la energía que se consume en el país salen de estas centrales, el gobierno nacional pretende que esa porcentaje por lo menos sea el doble.

Lejos de pensar en remediar los estragos por la presencia de uranio en San Juan o en la mina abandonda de Los Gigantes, el país y su modelo energético, se inclina por métodos que dañan, muchas veces, en forma irreparable, nuestro ya deteriorado medio ambiente.

Hace algunas semanas se supo que el gobierno nacional dio el aval para que se instale una planta de procesamiento de dioxido de uranio en Formosa. El uranio llegará y saldrá de la provincia por via terrestre, recorriendo más de 1000 km en rutas, muchas de ellas en mal estado.