En Tunuyán, el avance del número de camas en el último lustro ha sido en promedio 30%. Tomando sólo el último año, se puede ver que las plazas pasaron de 1.260 a 1.490. El incremento fue de 18% en el sector inscripto, pero llegó a 25% entre las empresas que aún no han realizado el registro correspondiente. ¿El motivo? El vino.

Los sancarlinos también vieron crecer su capacidad de alojamiento 25%. Y en Tupungato, la explosión fue mayor. Según datos del municipio, el número de camas se incrementó 50% en el mismo período. San Carlos tal vez sea el departamento más prometedor con respecto al vino que produce.

Tanto en Tupungato como en Tunuyán, el mayor repunte se registró en las plazas de alta gama: hoteles 5 estrellas, lodges, suites en estancias, hoteles boutique y posadas rurales donde los precios por noche van desde los 500 a los mil dólares.

Son sitios pensados para huéspedes de altísimo poder adquisitivo. Sin embargo (lo que ha constituido toda una sorpresa para sus dueños), no sólo están recibiendo visitantes extranjeros sino cada vez más argentinos y mendocinos, a quienes sus billeteras les permiten darse esos gustos. 

Hasta hace cinco años, en Tunuyán no habían más que dos propuestas de este tipo. Hoy se pueden encontrar los lujosos emprendimientos Fuente Mayor, The Vines, All Passion, Casa de Uco, Postales del Plata, Finca Blousson y Antucura, por mencionar algunos.

En Tupungato, los lodges de Atamisque y la apertura de Auberge du Vine (de la Cadena PHotels) en Tupungato Winelands, han reforzado la apuesta hacia este nicho de mercado. Y la inversión continúa. En San Carlos pronto se vendrá el hotel 5 estrellas de la bodega Zuccardi y la hotelería de la bodega O’Fournier en la zona vitivinícola Altamira/El Cepillo.

En Tupungato se proyecta la construcción de varios hoteles vip, por ejemplo en la zona de Gualtallary y el Cordón del Plata, y otros de menos estrellas que están a punto de abrirse en la villa cabecera. 

“Sin lugar a dudas, lo que más ha crecido es la oferta de alta gama, la cual hace cinco años apenas estaba dando sus primeros pasos”, explicó Juanjo Giménez, director de Turismo de Tupungato. Este departamento tiene una gran impronta en alojamiento top en estancias ubicadas en zonas de montaña, como La Carrera o Santa Clara.

Por su parte, Marcelo Flores, su par de Tunuyán, destacó que este auge se da en el marco de un desarrollo exponencial de los servicios turísticos en la región. “La gastronomía es lo que más creció, en un 200%.
Antes no había servicio de transporte y traslados; ahora taxis, remises y minibuses empiezan a dedicarse al rubro y con precios establecidos. También, crecieron las propuestas de turismo aventura. Ya no es venir sólo a visitar bodegas”, apuntó el tunuyanino. 

Buscando un perfil

Mientras en la hotelería de luxe se encuentran historias de inversores foráneos que fueron -primero- visitantes del Valle y ahora apuestan a que se convierta en emblema del enoturismo, hay otros formatos que aparecen con fuerza en manos locales.

Son las casonas antiguas reacondicionadas, posadas o casas de campo que ofrecen un servicio exclusivo para pocos huéspedes y un contacto más cercano con la naturaleza y los viñedos, permitiéndoles -por ejemplo- realizar labores rurales (caso La Celia en Eugenio Bustos, La Pichona en Cordón del Plata y La Azul en Gualtallary)

Las cabañas también han mostrado un crecimiento -aunque algo menor- en este período. “Se sumaron algunas, pero también se ampliaron. Hay muchos complejos de cabañas que hasta duplicaron su capacidad inicial”, explicó Ricardo Funes, director de Turismo de San Carlos. Parte de este desarrollo se basa en potenciar las comodidades, como incluir piletas climatizadas. 

El desafío ahora en la región, según exponen los funcionarios, es diversificar. En San Carlos se da una gran combinación de propuestas para distintos perfiles: desde una hostería nómada o los clásicos bed and breakfast, hasta habitaciones costosísimas.

En Tunuyán, en tanto, buscan romper con la hegemonía del Manzano Histórico y sus alrededores. “De a poco van surgiendo propuestas de alojamiento en otros sitios, como la calle Tabanera, Colonia Las Rosas, etc.”, dice Flores. El funcionario destacó que “la mayoría de estos lugares son empresas alternativas de sus dueños, que no les dan rentabilidad al principio”.

Para el verano

En los tres departamentos valletanos están conformes con el alto nivel de consultas que están teniendo los sitios de alojamiento para esta época estival. “Las reservas hablan de un 70% de ocupación”, es la proyección que compartió Flores. 

“Ya han empezado a llegar los turistas extranjeros y se empieza a notar el movimiento en los hoteles. Generalmente, ya buscaron por Internet lo que pueden hacer en la zona y vienen con la agenda armada. Sólo creo que falta más coordinación y mejor información”, expuso un valletano que trabaja en servicios de traslado turístico.

Aunque el interés por la región y las reservas están, los operadores turísticos advierten que será una “temporada gasolera”, al menos para los turistas nacionales. “Sabemos que vamos a tener turistas, pero también sabemos -como está ocurriendo en otros lados- que no tendrán un promedio de gasto diario muy alto”, expuso Flores. 

Tradicionalmente, el Valle de Uco fue un lugar turístico de paso, sólo elegido para “pasar un fin de semana” en el viaje de Ciudad al sur provincial. Pero en la región vienen trabajando desde hace tiempo para revertir esta cuestión y han habido importantes avances. Las estadísticas hoy hablan de una estadía promedio de 4,5 noches y es una realidad que los valletanos aplauden.

 
La cara de Roca
 
La Bodega Alfredo Roca abre sus puertas en el mes de enero para recibir a visitantes ansiosos de realizar un recorrido por a la fantástica bodega, deleitar el paladar con degustaciones, contemplar las piezas del espacio de artes visuales, visitar los extensos viñedos y por supuesto estará la posibilidad de comprar su producto favorito de la exclusiva bodega.
 
Durante los últimos año la bodega ratificó su interés por la la apertura turística de la bodega como un aspecto a desarrollar. Con este motivo creó alternativas para involucrarse aún más con el consumidor.
 
Para los que desean una actividad de forma personalizada, conforme a los intereses del visitante, se realizan también degustaciones dirigidas por un técnico o un enólogo con grupos de hasta 7 personas.
 
Bodega Séptima también se suma con una propuesta: vivir una nueva experiencia recorriendo los viñedos de sus fincas en bicicleta. Este verano los turistas se pueden acercar a los viñedos y conocer la esencia del vino, lo que sucede antes de que la uva llegue a la bodega, mientras pedalea.