Luego de una década, el Rompehielos Almirante Irizar completó su campaña antártica, regresando al puerto de Buenos Aires. El buque abasteció con éxito a las bases argentinas que se hallan en el continente blanco, movilizando a 1200 personas. “Fue un esfuerzo muy grande que demuestra el trabajo que se hizo en equipo, con mucha seguridad y cuidándonos entre todos: estamos contentos y orgullosos”, comentó el Comandante del Conjunto Antártico, Pablo Fal.

La Antártida es un continente con mucho futuro, tenemos nuestras 6 bases permanentes con 214 personas haciendo soberanía todo el año, y eso es importante para que todos los argentinos sepan que hay mucha gente que tiene mucha garra”, expresó emocionado el Comandante al recalar en el Puerto de Buenos Aires.

La prensa fue invitada a participar de la maniobra de llegada del rompehielos a la costa porteña. En el interior del Irizar, su comandante, Alejandro Mangiaterra, y el Jefe de Comando de las Fuerzas Armadas, Carlos Pérez Aquino, junto a una veintena de oficiales y prácticos, lograron con éxito posicionar el enorme buque al puerto porteño.

“Fue un gran desafío porque el Irizar rompió hielos de entre cinco y siete meteros de espesor después de diez años”, explicó Fal. Uno de los momentos más emotivos fue la llegada a la Base Belgrano II, que es la más austral, distante a unos 5.000 kilómetros de Buenos Aires.

“Hay 17 argentinos del Ejército que estaban hace 14 meses esperando la llegada del Irízar. Tuvimos muy buena meteorología, llegamos rompiendo hielos hasta 11 millas de la costa, que son unos 15 kilómetros, y finalmente el buque se comportó de manera muy satisfactoria, los helicópteros Sea King funcionaron de maravilla, e hicimos un trabajo conjunto fantástico en siete días”, agregó Fal.

La Campaña del irizar estuvo teñida por la tragedia del ARA San Juan. “En cada maniobra que hacíamos, pensábamos que teníamos que hacer más. Pudimos hacer el abastecimiento de Belgrano II, rendimos el justo y merecido homenaje a los 44 en una foto que fue muy emotivo hacer, después volvimos a Ushuaia donde se reabastecía el transporte Canal Beagle, y comenzamos la parte final”.

Uno de los momentos más recordados durante el viaje fue el rescate que tuvieron que hacer a un equipo de científicos norteamericanos que habían quedado varados. “Recibimos el requerimiento para darle asistencia y rescate a cinco científicos norteamericanos que estaban en la Isla Joinville, que queda cerca de Marambio, en el Golfo de Erebus y Terror, una zona en que hay mucho hielo. Llegamos nosotros a una milla y rescatamos con helicóptero a los científicos y a todos sus trabajos”, recordó Fal.

Ya en el puerto de Buenos Aires y con la alegría del deber cumplido, “El Rompehielos participa de ahora en adelante en todas las campañas de verano, pero lo más importante es que, si llega a haber alguna emergencia en la Antártida, está listo para ir“, concluyó Fal.