Por Leandro Vesco / Fuente: Télam

“Viajes hacia Osvaldo Bayer” es el título de un anecdotario donde el psicólogo Marcelo Valko recupera anécdotas de una frescura entrañable sobre el escritor, historiador, periodista y anarquista Osvaldo Bayer, capturadas de charlas y encuentros que mantuvo durante años con el autor de obras emblemáticas como “La Patagonia rebelde”.

“No se trata de una biografía sobre Osvaldo, ya se han escrito varias e incluso filmado varios documentales. Tampoco es un rastreo o análisis de su extensa obra literaria o periodística. Nada de eso. Aquí simplemente vuelco algunas postales de nuestros encuentros y mi permanente sorpresa ante su humildad, generosidad y sabiduría”, advierte Valko en el libro publicado por Sudestada.

Un repaso rápido de estas páginas no deja dudas al respecto, pobladas de gestos y guiños en las pequeñas cosas de divertida humanidad, como la propensión del gran historiador a perder las llaves de ‘el tugurio’, como él llama a su casa. De ‘Las llaves del Cronopio’, uno de los breves capítulos que dan forma a este volumen: “¿Dónde puse las llaves? La pérdida y recuperación de las llaves del Tugurio cuando está por salir es todo un tema en sí mismo que presencié más de una vez. Algo parecido sucede también con su enmarañada agenda que suele extraviarse, sepultada en una montaña de papeles”.

O su manía por la puntualidad y cumplir con la palabra dada que lo llevó, por ejemplo, a caminar presuroso, cerca de sus 90 años, por las calurosas calles del verano porteño cortadas por manifestaciones y prowwwas para llegar a la cita convenida, acalorado de más por no haberse sacado, para no cargarlo, el saco con el que salió de su casa en taxi.

Los padres de Osvaldo -escribe Valko en un pasaje del libro-, tuvieron tres varones: Rodolfo, el mayor, un ingeniero químico que falleció a los 35 años durante una explosión en un laboratorio; Franz, oficial de buques mercantes de la flota de ELMA, y Osvaldo, el menor de los tres, nacido en 1927.

“Tuve la oportunidad de conocer a Franz y advertir que la relación entre estos dos hermanos es más que llamativa. Franz y Osvaldo se quieren tanto que, a veces, se combaten, tal como ocurre en cualquier familia. Atesoran un ritual de toda la vida y es almorzar a las 11 de la mañana los sábados o domingos”, rememora el autor. “En dos oportunidades me tocó participar por casualidad de esas comidas que resultaron inolvidables porque ambas sucedieron más o menos igual: iba a lo de Osvaldo para llevarle alguna cosa o arreglar una fecha pero ignoraba que almorzaban a esa hora (…) Había triples, fiambres y algunas empanadas, siempre de carne. Ambos se deleitan comiendo lo que gente de su edad seguramente no se permitiría”, describe.

Investigador del genocidio indígena y especialista en etnoliteratura en la Facultad de Filosofía y Letras y la Universidad de Buenos (UBA), es creador de la cátedra “Imaginario étnico, memoria y resistencia” en esa casa de altos estudios; Valko es psicólogo y miembro del Núcleo de Producción de Conocimiento, Psicología y Pueblos Indígenas de América en la Universidad de San Pablo.

“Acompañar a Osvaldo Bayer en sus odiseas interminables por todo el país, seguir con atención sus intervenciones públicas y sus charlas íntimas, anotar gestos y sensaciones en ese camino mágico, impulsaron a Valko a escribir un libro entrañable”, se lee en la contratapa de este libro que será de lectura imprescindible para la enorme legión de lectores que atesora Bayer, uno de los más importantes escritores vivos de nuestro país.