Por Leandro Vesco

Como todos los días Axel Yamil Antúnez se despertó antes de que la luz crezca en el horizonte. Al sol, lo vería en los tres kilómetros de caminata que tiene que hacer para llegar a su escuela, en lo profundo del monte misionero. Una maestra lo vio llegar esta semana atravesando un descampado blanco por la helada, su foto se viralizó en todo el país.

La Escuela N° 196 de Colonia Caa Guazú está en pleno monte de Misiones, son esos lugares olvidados del mapa donde la soledad y el olvido caminan de la mano. La escuela reúne a 80 alumnos de una amplia zona rural. Hace unos días atrás, el suelo rojizo, acostumbrado al abrazador calor se sorprendió al quedarse tieso ante la primera gran helada del año.

Los yuyos quedaron blancos y duros. Noelia Bairros, la maestra que le sacó la foto a Axel recordó que ese mañana el frío era impresionante, y el monte estaba blanco, algunos madrugadores fantasearon con la presencia de nieve, pero lo cierto es que la helada dejó escarchas entre las hojas. A lo lejos vio que algo se movía entre las plantas, no pudo creer lo que vio pero tampoco necesitó más tiempo: era el pequeño Axel que caminaba lentamente entre el monte pelado por el frío.

El esfuerzo del alumno de seis años quedó inmortalizado por una foto que la maestra le tomó con su celular. “Para nosotros es natural ver llegar a los chicos así”, explicó a Infobae la docente. La escuela es una rural, acostumbrada a ver el sacrificio de los niños y de las familias por enviar a sus hijos todos los días.

La travesía de Axel comienza antes del amanecer, con su mochila debe caminar tres kilómetros, cruzar dos arroyos y seguir por el monte hasta llegar a la escuela. Cuando termina su jornada escolar, debe desandar sus pasos. La docente destacó además que ese día, a pesar del frío extremo “hubo asistencia perfecta, vinieron todos”.

La historia de la foto de Axel recorrió el país. Su vida, de la que se conoce poco, es un espejo de las tantas familias que viven en esos lugares que comúnmente se denominan periféricos, y que forman parte del olvido al que son sometidos en los mapas y en las decisiones políticas. Para la maestra, el desafío de estar enseñando en esta escuela es positivo. “Uno transita el desafío del chico”, se confiesa.

A pesar de que sea natural ver el esfuerzo que hacen los niños, pasan los días y Noelia no se puede sacar de la cabeza la imagen del pequeño Axel abriéndose paso por el monte para caminar por el llano blanco por la helada. “Uno no camina todos esos kilómetros bajo la helada si no es porque en la escuela encuentran contención, cariño, otras cosas”, afirma. La enseñanza que deja Axel es grande, inmensa. “No tenemos que quejarnos tanto. Nosotros nos quejábamos del frío ese día, pero habíamos llegado en auto a la escuela”, concluye la docente.