Por Leandro Vesco

Un grupo de vecinos convocados en el Movimiento Antinuclear Zárate- Campana recordó el 30º aniversario del accidente de la planta nuclear de Chernobyl, en Ucrania, trayendo también el otro accidente nuclear de la planta de Fukushima y el reclamo constante sobre la energía nuclear en Argentina, principalmente con el proyecto de Atucha.

La lucha contra la energía nuclear en Argentina lleva varios años y el propio Movimiento Antinuclear de Zárate- Campana ha generado marchas, conferencias y reclamos públicos contra el proyecto de Atucha 2 y las otras dos centrales que plantean instalar en la zona.

La última gran movilización de este grupo se realizó en la sede de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), cuando marcharon con la consigna; “No al Plan Nuclear Argentino”. En la prowwwa se establecieron varios puntos de reclamo; el principal el cierre definitivo de la mina de uranio de Sierra Pintada, la cancelación del proyecto de Atucha II y el cierre definitivo de Atucha I.

No a los reactores nucleares Atucha 3 y Carem en Zárate”. “Cierren Atucha 1”. “Cancelen Atucha II”; eran las pancartas que mostraban los ambientalistas. Además, le entregaron un petitorio a la ex presidente Cristina Fernández para que frene el proyecto nuclear argentino. Asimismo denunciaron a los funcionarios nacionales, provinciales y municipales por estar violando la Constitución Nacional, la Constitución Provincial, la Ley Nacional de Ambiente y la Ley de Información Pública; todas ellas normas que exigen la licencia social y la voluntad ya expresada por el pueblo de La Rioja en contra de los proyectos megamineros que están en actividad y los que se pretenden hacer allí.

Esta Asamblea Antinuclear se posiciona para hacer sus reclamos en el Articulo 41 de nuestra Constitución donde se deja claramente expresado que: “Todos los habitantes gozan del derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras; y tienen el deber de preservarlo. (…) Se prohíbe el ingreso al territorio nacional de residuos actual o potencialmente peligrosos, y de los radiactivos” a pesar de esto advierten que en el país hubo en el pasado reciente algunos negociados que han incluído a las más altas figuras del estado nacional, como es el caso de la reunión que tuvieron el 28 de junio de 2013 en San Petersburgo el ex ministro de Planificación Julio de Vido con el Subsecretario de Energía de Estados Unidos Daniel Poneman. Esta reunión tuvo un antecedente anterior entre el funcionario nacional y el que hoy es el actual gobernador de Río Negro Alberto Weretilneck, con vistas a la posibilidad de enriquecer uranio en el Complejo Tecnológico Pilcaniyeu en esta última provincia. 

Para la Asamblea Antinuclear el rumbo que ha tomado la cuestión energética en Argentina los últimos años marca una clara tendencia al modelo estadounidense, donde el fracking y la minería son los ejes rectores que mueven la matriz energética. A juzgar por la realidad, esta apreciación no sería del todo desacertada. En nuestro país se le han quitado todas las retencias a la industria minera y la hidrofractura se produce todos los días en el litoral y en la patagonia. 

Pero si oscuros son estos acuerdos, lo son aún más los controles que se ejercen sobre los emprendimientos nucleares en actividad en nuestro país, hace unos días atrás el Foro Ambiental de Córdoba advirtió sobre la situación de la Central Nuclear de Embalse donde la empresa que la administra, Nucleoeléctrica S.A. no habría presentado el estudio de impacto ambiental a la provincia, por lo tanto estaría funcionando fuera la ley. Sólo unas semanas después, el 15 de Abril, diez litros de agua pesada se derramaron sobre nueve operarios, un hecho que fue difundido por este sitio web y del que poco se pudo saber luego.

Es necesario un cambio de la matriz energética, postulan desde la Asamblea Antinuclear, cambiando la actual nuclear, hidrocarburífera y de biocombustibles (que promueven las empresas como Monsanto, ya que se hacen con monocultivos transgénicos) por fuentes de energía renovables y limpias que cuiden la biodiversidad de nuestra tierra, como la eólica y la solar.