En junio de 2011 el volcán Puyehue vomitó millones de toneladas de ceniza sobre Villa La Angostura, de pronto la comarca paradisíaca se convirtió en un infierno. Todo quedó sepultado bajo una alfombra gris, llevándose puesto el turismo y un estilo de vida. Con desesperación la Municipalidad aprobó la Ordenanza 2659 que tenía como objetivo atraer inversión inmobiliaria para potenciar la economía. A seis años del hecho, Villa La Angostura crece en forma desmedida, y los bosques nativos desaparecen para construir barrios y hoteles.

Villa La Angostura siempre fue un lugar especial, el pueblo tuvo un ordenamiento urbano muy cuidado, las casas debían cuidar ciertas formas, lo que determinó un estilo de crecimiento muy medido, constituyendo esto uno de los principales atractivos de la Villa. El espíritu de la Ordenanza 1414 perseguía un orden y criterio estrictos a la hora de construir. Esta ordenanza fue borrada del mapa para dejar pasar a la 2659 y con ella, la especulación y el afán inmobiliarios se hicieron dueños de gran parte de los terrenos que hoy cercan caminos municipales al lago Nahuel Huapí.

Un grupo de vecinos está en contra del daño ambiental que está generando la construcción desmedida y se han unido para mostrar su rechazo al negocio inmobiliario en detrimento de los servicios ambientales que brindan el bosque nativo y el lago. Los proyectos inmobiliarios cercan la Villa, el más polémico es el Costa del Lago, sobre el Nahuel Huapí, pero todas las empresas tienen algo en común: para hacer sus emprendimientos eligen lugares ambientalmente muy sensibles. Además del daño a la naturaleza, está el hecho de que cada proyecto cierra un camino de acceso al lago, los vecinos -con justa razón- piensan que es sólo cuestión de tiempo lo que determinará que no puedan acceder al espejo de agua.

Los vecinos lanzaron un petitorio en la plataforma Change.org para juntar firmas dirigidas al Concejo Deliberante de Villa La Angostura para que se derogue la Ordenanza 2659 y se vuelva a la 1414, para proteger el medio ambiente y el histórico estilo de vida tranquilo de la Villa. “Villa la Angostura es un paraíso en la tierra. Sobre el lago Nahuel Huapi, esta localidad logró mantener su estilo de vida, de construcción, de desarrollo en medio de un sano crecimiento. Hoy está en peligro por una norma que fue dictada en la emergencia de la erupción del Puyehue para reactivar la construcción. Ahora se usa para conceder permisos de obra que harán de la Villa una ciudad superpoblada de cemento sin verde, sin árboles y con el lago contaminado”, se puede leer en el texto del petitorio.

Emilio de Figueroa es un vecino de la Villa que opina acerca de la realidad inmobiliaria: “Esto es así porque hoy, en nuestra querida Villa contamos con la  Ordenanza 2659 sancionada en la emergencia del Volcán, y que en manos de algunos “iluminados” se convierte en una ametralladora de árboles. El paisaje, el agua pura, el medioambiente, el aire limpio, la seguridad…son recursos de todos nosotros y para hacer un uso irracional de los mismos debemos opinar todos!. Los mismos que arrasan con la totalidad del bosque en los lotes donde ubican sus proyectos; ofrecen como argumento de venta “los bosques milenarios, el agua cristalina, la tranquilidad, minimizar el impacto: mientras destruyen lo mismo que están ofreciendo”

El presidente Mauricio Macri suele pasar sus vacaciones en Villa La Angostura, su presencia ha sida negativa para el medio ambiente, ya que amigos del poder quieren construir allí sus viviendas y complejos hoteleros. La construcción, avanza sin razón, y los árboles caídos no se vuelven a plantar.