Fuente: Diario de Rio Negro

Durante los cinco segundos que el lector tardará en leer este párrafo, las empresas petroleras que trabajan en Neuquén habrán facturado 250.000 pesos.

La rueda de los hidrocarburos en la provincia representa más de la mitad de la economía provincial: en el 2015, las compañías del sector recaudarán 65.000 millones de pesos según cifras del gobierno provincial. El número equivale a casi tres presupuestos neuquinos completos y representan más de la mitad del producto bruto geográfico, es decir la suma de todos los bienes y servicios a nivel local.

Sin embargo, el negocio parece ser patrimonio de empresas extranjeras o de afuera de la provincia. De ese monto, apenas el 8% va a parar a las billeteras de empresas radicadas en Neuquén. Y del resto, una parte importante la embolsan compañías con sede en otros países.

Los datos surgen de un relevamiento que realizó el Centro Pyme y que difundió el Copade días atrás durante la presentación del Clúster Vaca Muerta. Es apenas una muestra de la cotización del mundo petrolero, que mueve miles de millones de años y que dinamiza la economía regional.

Según estas proyecciones, unas 374 empresas que trabajan en la provincia facturarán en el 2015 unos 180 millones de pesos al día. De ellas, alrededor del 30% están radicadas a nivel local según su CUIT, pero sólo se quedan con 14 millones mensuales de esa jugosa bolsa.

Los datos, tomados de bases oficiales, sólo contemplan a compañías que operan alrededor del pozo. Esto implica que quedan afuera de la estadística rubros como la metalmecánica, los servicios informáticos, la consultoría, la provisión de equipos y el transporte, entre otros.

Del total de firmas relevadas, 66 están directamente vinculadas a la extracción de petróleo y gas. Pero apenas un puñado de ellas constituyen la “elite” del negocio de la operación, donde YPF, Total, Pluspetrol, PAE, Chevron están a la cabeza. Alrededor de la mitad de la facturación total anual se queda entre las firmas titulares de yacimientos, lo que muestra la gran concentración que tiene el sector, algo que muchos cuestionan como una de las causas del lento desarrollo de Vaca Muerta.

La otra mitad se va en los servicios tercerizados, que se gradúan desde gigantes como Schlumberger a pequeñas empresas locales. Claro que el concepto de “pequeño” en este millonario mundo siempre es relativo: en todos los casos la facturación se cuenta siempre de a millones.

PARTICIPACIÓN LOCAL

Pero más allá de la radiografía de lo que mueve el negocio, los datos provinciales muestran con números una realidad que se palpa en el día a día. Son pocas las empresas neuquinas que participan de la torta. De las 371 contempladas en esta base, sólo 19 están certificadas como locales según dispone la ley del Compre Neuquino (ver aparte).

Claro que buena parte de esa facturación derrama en la economía vernácula, ya sea a través del pago de salarios o la contratación de bienes y servicios que sí son locales. Pero en la cuenta final, buena parte de ese dinero termina afuera de los límites neuquinos.

Aunque la estadística oficial no permite comparar la facturación de los últimos años, la evolución de precios internos de los hidrocarburos, sumados al aumento de volumen que se registra desde la vuelta al Estado de YPF, alcanza para dar cuenta de una suba marcada, al menos desde el 2013. Y como la mayoría de los productos están dolarizados, la evolución del tipo de cambio no distorsiona demasiado esa suba.

Pero mientras la facturación sube, la cantidad de pozos perforados cae. La aparente contradicción se explica por la propia dinámica de los no convencionales, donde no importa tanto la suma de perforaciones sino los metros que se recorren en el subsuelo. Este último indicador subió un 7% en los primeros siete meses del año, un incremento que se explica por la mayor cantidad de pozos horizontales, la nueva vedette de Vaca Muerta.

En el mismo plazo, la cantidad de pozos de explotación perforados cayó en 20 unidades, lo que también se explica por la preferencia de las empresas a los recorridos laterales, que permiten abarcar una cantidad mayor de roca.

Más metros recorridos implican necesariamente más cantidad de fracturas por perforación. Esto mantiene activa la maquinaria de las empresas de servicios, aun frente a la caída de actividad que genera la baja del barril de crudo a nivel internacional.

EL AJUSTE LLEGÓ

De todos modos, aunque la rueda sigue girando, el clima no es el mejor al interior de los yacimientos. Las operadoras empezaron con un plan ajuste de los contratos de entre un 10 y un 15%, que repercutió en el resto de las cadena.

Por un lado, las grandes empresas de servicios extranjeras siguen directivas de sus casas matrices para achicar personal y empezar a pagar menos horas extras, algo que amenaza con hacer subir la tensión con el gremio (ver página 4).

Por el otro, las pymes locales nucleadas en Ceipa y Capespe también se ven afectadas por la merma en la actividad y salieron a amenazar con despidos. Los empresarios mantuvieron varias reuniones en los últimos días y empezaron a trazar una agenda de trabajo común. Sin embargo, fracasó el intento de generar una mesa de diálogo con las operadoras, los gremios y el gobierno. Es que la antesala de las elecciones nacionales politizó al sector y le puso condiciones a un acuerdo que parece necesario para repartir la carga del ajuste y evitar que sea un sólo sector el que funcione como válvula de escape.

Pero aun en este escenario, la facturación de las empresas no parece caer. Un relevamiento anual del Observatorio Económico de la Asociación de Industriales de Neuquén (Adineu) señala que entre un 15 y un 45% de los empresarios consultados aseguran que mejoraron sus ingresos en el primer semestre, en comparación con el mismo período del año pasado.

A su vez, el 70% reconoció que incrementó la cantidad de productos vendidos hasta un 30% en comparación con el primer semestre del 2014.

El dinero circula por la provincia de la mano del petróleo, aun en épocas de precios bajos y “vacas flacas”.