Desde ayer, el Papa Francisco tiene en el Vaticano tres obsequios de Catamarca. Se los entregó en mano la gobernadora provincial, Lucía Corpacci, en la audiencia que mantuvo ayer con el Papa argentino. 

Uno de esos obsequios es un tapiz realizado en la fábrica de alfombras, famosa por ser la única en su tipo, que funciona desde hace medio siglo. Lo confeccionaron en un tiempo record de tres días en los que trabajaron en tres turnos, mañana tarde y noche las tejedoras María Castillo, Nélida Muro y Cecilia Luján, mientras que los detalles de terminación de lavado, recorte, relieve, trenzado y teñido fueron efectuados por Víctor Ferreyra, Julio Acuña y la señora Mónica González.

El tapiz fue confeccionado íntegramente en lana de oveja, en una medida de 50 x 70 centímetros y en calidad 40 x 40 de 160.000 nudos por metro cuadrado, para obtener una perfecta definición del dibujo. El obsequio, además de su importancia como tapiz, suma la distinción de pertenecer a las obras que se realizan en la Fábrica de Alfombras Catamarca, un emprendimiento histórico que depende de la Secretaria de Estado de Turismo de Catamarca, a cargo de Natalia Ponferrada.

La obra consiste en un tapiz del escudo del Papa Francisco, que es esencialmente el mismo de cuando era Arzobispo y que su lema es “Miserando atque eligendo”, que puede traducirse como “Lo moró con misericordia y lo eligió” o “Amándolo lo eligió”.

En los trazos esenciales el Papa Francisco decidió conservar el mismo emblema que mantuvo desde su consagración episcopal, particularmente caracterizado por su sencillez, razón por la que los catamarqueños eligieron hacer este diseño en tapiz. El escudo azul aparece coronado por los símbolos de la dignidad pontificia iguales a aquellos elegidos por su predecesor Benedicto XVI: la mitra colocada al centro y en alto las llaves entrecruzadas, una representada con el color del oro y la otra con el de la plata, unidas (en la parte baja de la imagen) por un lazo rojo.

En alto, aparece el emblema de la Compañía de Jesús (jesuitas) a la que pertenece: un sol radiante con, al centro y letras rojas, la inscripción IHS, el monograma de Cristo. Sobre la letra H se apoya la cruz, en punta, con los tres clavos en negro colocados en la base. En la parte inferior se ve la estrella y la flor de nardo. La estrella, siguiendo la antigua tradición heráldica, simboliza a la Santísima Virgen María, Madre de Cristo y de la Iglesia; mientras la flor de nardo se evoca la figura de San José, el patrono de la Iglesia universal.

Del encuentro con el Papa Francisco, participaron la Gobernadora Lucía Corpacci: el vicegobernador, Dalmacio Mera y el presidente de la Cámara de Diputados provincial, Jorge Moreno.

Dos regalos más

Durante el encuentro, la mandataria provincial le regaló al pontífice, además, un portarretrato cincelado en estilo barroco” y un “rosario de la Orden Jesuita”, ambas piezas confeccionadas en plata y rodocrosita por la Escuela de Orfebrería de Catamarca.

La directora de la Escuela de Orfebrería de Catamarca, Mabel Videla, detalló que el portarretrato es una pieza cincelada en estilo Barroco, que lleva encastrada una caja vidriada y luminosa, donde se inserta un corazón de rodocrosita tallado en piedra, simbolizando el corazón de Fray Mamerto Esquiú. Es que la audiencia, de acuerdo a lo explicado, fue solicitada para entregarle al papa Francisco elementos que respalden el pedido para la beatificación del fraile catamarqueño.

La tercera pieza que se entregó a Jorge Mario Bergoglio es un rosario de la Orden Jesuita, consistente en cuentas de rodocrosita con engarces de plata 925, y una cruz tallada de la Orden a la que pertenece el santo padre. Este rosario fue un pedido de la Secretaría de Minería de Catamarca, y su diseño y realización estuvo a cargo del orfebre Pablo Falabella, docente de la Escuela Provincial de Orfebrería, junto a directivos y alumnos.