Recostada sobre la tercera columna de la galería, la glicina parece pedir ayuda para sostener sus años al jazmín que se agregó al tiempo y a la madreselva que según Doña Potola llegó volando.
Esa oferta generosa de aromas y colores tiene asiduos visitantes.
En el amanecer lánguido, el picaflor ingresó por el extremo de la galería suspendido por sus alas en ese vuelo de postas y parábolas. Nuestra amiga  ubicó su hamaca de mimbre a una distancia prudente para no perderse detalle, y siguió con su mirada la mancha verde tornasolada en la búsqueda del néctar sustento para los que esperan en el nido.
Con variado polen en su espada imantada como rouge de boca oferente, partió el caballero como vino, dejando en cada flor ilusiones, promesas y de yapa un suspiro.
-Hermosa mañana Doña, que suerte que la podemos ver.
-Sí Señora, aunque se acaba de perder la visita de mi amigo en su viaje recolector. Ha venido más temprano, señal de que los pichones ya crecidos se despiertan con hambre.
Ejemplos que nos brinda la naturaleza. Laboro y sustento, decía el italiano que me enseñó a trabajar la quinta.
Hablando de quinta, vamos a darnos una vuelta porque hay que preparar los almácigos.
-¿No es muy pronto Doña?
-Estamos justo a tiempo y con la luna. Si nos dormimos luego queremos apurar los tiempos y esto es muy claro: siembra, trasplante, floración y fruto. No se puede alterar el orden aunque somos frágiles de memoria y queremos acomodarlo a nuestro antojo.
-Levante el poncho Doña, que algo se trae escondido debajo.
-Sra., no puedo subirme a la cosechadora al día siguiente de la siembra.
-No la entiendo.
-Mire, su amiga hace unos días que asumió y ya está pensando en otro período. No me hagan creer que los que  reclaman cuatro años más lo hacen por cuenta propia. Acá nadie se sale del libreto, desde el vice al último militante.
El aroma del poder es igual al del néctar que atrae a los picaflores, embriaga a las personas y les hace creer que fueron elegidos por designio divino y no por el voto de los ciudadanos.
-¡Tanto atractivo tiene el poder Doña!
-Mucho más de lo que se imagina. No sólo para el líder sino también para los cortesanos y aplaudidores, que esperan como los pichones en el nido que les lleven su comida.
Nosotras mejor nos ponemos en marcha para no quedarnos sin verdura. Sembremos que es lo primero que hay que hacer. Después, veremos.
Si Dios quiere, nos encontramos en cualquier camino.