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22 Abril, 2016

En General Rodriguez se puede volar sin alas

Dos hermanos de Lanus inventaron un sistema que permite florar en el aire a mas de veinte metros del piso mediante un dispositvo de tres turbinas que aspiran el aire produciendo una sensación de "caída libre"   

En General Rodriguez se puede volar sin alas
A pocos kilómetros de la Cidad de Buenos Aires, en General Rodriguez crearon un equipo que permite volar sin tener que tener alas. El equipo es único en Latinoamérica, ya que sólo existe una máquina similar en Brasil, para entrenamiento de paracaidistas, y otra en Orlando, Estados Unidos, para fines recreativos. 
 
Se trata de un túnel que diseñaron dos ingenieros argentinos, los hermanos Calvagni, de Lanús, que poseen una empresa metalúrgica. Ellos usaron tres turbinas, en la parte superior de la cúpula, y una malla metálica abajo, a manera de piso”, comentó Darío Figueroa, Director de Turismo de esa localidad.
 
Para vivir la experiencia basta con ir los fines de semana, a partir de las 10, a la intersección de las rutas 6 y 24, a unos 50 kilómetros al oeste de la Capital Federal, donde se encuentra la cápsula (un tubo de acrílico de 35 metros de altura) que cuenta con las tres turbinas.

Las turbinas aspiran a las personas y las levantan desde una red ubicada a seis metros del piso, hasta una altura de más de 21 metros“, indicó el ingeniero Norberto Calvagni, uno de sus fabricantes.

La máquina, diseñada en la empresa San Cal del partido bonaerense de Lanús, fue puesta en marcha en los primeros meses de diciembre último y desde entonces ha recibido los sábados y domingos más de mil visitas de turistas y curiosos, pero también deportistas y paracaidistas interesados en realizar esas prácticas.

Así como los paracaidistas aprovechan la caída libre -desde que se lanzan del avión hasta que se abre el paracaídas- para hacer acrobacias con movimientos de pies y brazos, prolongando cuanto se pueda el aterrizaje, también es posible hacer lo mismo con este sistema.

El túnel demora 10 veces la caída libre común de 40 segundos por turno, de manera que el deportista, el militar o el principiante aprovechan ese tiempo extra para jugar, observar el paisaje o hacer figuras que pueden llegar a convertirse en ballets aéreos.

Por su parte Calvagni comentó que su diseño permite que los principiantes entren “de a uno con un instructor”, pero que también pueden entrar “de a cinco, si tienen experiencia, sin peligro de chocarse”.

El empresario calculó que “en estos cuatro meses ya superamos el millar de vuelos dentro del cilindro de acrílico, donde las personas se elevan con una corriente de aire controlada hasta los 22 metros, pese a que la máquina es 10 metros más alta”.

General Rodríguez, conocida desde siempre como un buen destino para hacer turismo de estancias o por sus parrillas, pulperías y restaurantes, tiene desde ahora un nuevo atractivo difícil de imitar: el de invitar a los turistas a volar sin alas.

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