Difícil de encasillar un disco que tiene bluses, canciones urbanas, aires folklóricos (Chaya de los pobres), destellos rockeros, bases de viola eléctrica. Las letras de las canciones hubieran merecido un juego poético más completo para que el decir de Fontana -parecido a Patricia Sosa en algunas canciones- no aparezca despojado de sustento. El disco se recupera en sonidos cuando Viki canta a Blades en Tu y mi ciudad, a duo con Teresa Parodi, en donde, se nota, la chica se siente a gusto.