Entre Ríos produjo un 3,6 por ciento más trigo que en la campaña anterior. El crecimiento de la producción del cereal fue de 26.523 toneladas respecto a las 740.360 recolectadas en la campaña 2013/14, impulsada por el incremento en la superficie sembrada, que alcanzó las 309.700 hectáreas (14,3% más), destacaron desde la Bolsa de Cereales de esa provincia (Siber).
Técnicos y especialistas del Siber señalaron que al comparar con las últimas 15 fluctuaciones, el ciclo 2014/15 se posicionó “por encima del valor medio histórico, tanto en lo referente al área implantada como a las toneladas logradas”. Respecto al clima, el informe sostiene que las lluvias acumuladas durante el ciclo del cultivo entre mayo y octubre se ubicaron “dentro de los valores esperados, en unos 390 milímetros”, mientras que en julio se vieron “abundantes lluvias, y muy escasas en agosto”.
En ese sentido, detallaron que las abundantes precipitaciones de julio ocasionaron “una situación de excesos hídricos en el 70% del área provincial”, y la ausencia de lluvias en agosto generó el “crecimiento de zonas con una situación de reservas regulares”.
El documento resalta que “hubo una muy buena disponibilidad hídrica” durante la etapa de siembra, “incluso situaciones de excesos que paralizaron temporalmente la continuidad de la implantación”; y agrega que “hubo reservas óptimas, que fueron gradualmente desapareciendo”.
Desde el Siber mencionaron que entre el 21 y 29 de octubre se registraron marcas térmicas máximas por encima de los 30ºC, generando “un escenario de estrés térmico que repercutió negativamente en los rendimientos de los lotes que se encontraban en pleno llenado de granos”.
En tanto, desde septiembre en adelante las condiciones ambientales fueron “muy propicias para el desarrollo de “roya de la hoja” (Puccinia triticina) y “roya del tallo” (Puccinia gramini – tritici)”, explicaron.
Por otra parte, desde el organismo precisaron que la enfermedad “fusariosis de la espiga” (Fusarium graminearum y Fusarium spp.) tuvo dos períodos donde las temperaturas estuvieron dentro de los límites críticos para su desarrollo, pero no se detectaron pérdidas significativas. Sin embargo, al implantar “materiales muy susceptibles a ‘roya’ y la falta de tratamientos con fungicidas”, se generaron pérdidas muy significativas en los rindes y en chacras que no fueron cosechadas, principalmente en los departamentos Diamante y Paraná.