El equipo internacional encabezado por Martín Ramírez, investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), y el profesional de apoyo Cristian Grismado -ambos de la División Aracnología del Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia (MACN)- publicó recientemente el descubrimiento de esta nueva especie de araña del desierto de Chihuahua, en los estados de Texas, Coahuila y Aguascalientes, en Estados Unidos y México.

El nombre de la especie, Myrmecicultor chihuahuensis, deriva del griego “Myrmex” (hormiga) y “cultor” (en latín: “seguidor”, “devoto”), y refiere a que estas arañas viven dentro de los nidos de tres especies de hormigas cosechadoras. Al ser la única especie conocida de un linaje profundo de arañas, se la ubicó en su propia familia, Myrmecicultoridae. 

Se trata de una especie que, si bien fue descubierta en 1999, durante más de quince años fue un misterio evolutivo solamente conocido por un reducido grupo de especialistas. Los análisis filogenéticos basados en su morfología producían resultados contradictorios, hasta que finalmente el análisis de secuencias de ADN indicó que se trata del único representante de un antiguo linaje de arañas de genitalia compleja. Aunque todavía se ignora prácticamente todo de su biología, la morfología de los ojos sugiere que podrían orientarse mediante la polarización de la luz del cielo. No se sabe de qué se alimentan, pero a juzgar por su pequeño tamaño probablemente capturen otros insectos que viven dentro de los hormigueros.

En este estudio trabajaron junto con otros ocho científicos de cinco instituciones de Estados Unidos. Según el investigador Martín Ramírez, este trabajo es un ejemplo de la importancia de la colaboración internacional para estudios de taxonomía y evolución.