Fotos Juan Carlos Casas / Fuente: Télam
 
Más de 300 integrantes de comunidades originarias de la Puna jujeña realizaron una exitosa esquila de vicuñas silvestres, en el marco de la primera captura desarrollada dentro del Plan de Conservación y uso Sustentable que lleva adelante el gobierno de Jujuy. El trabajo se llevó a cabo en el paraje de Suripujio, al norte del departamento fronterizo de Yavi, en donde se capturaron 290 ejemplares y se esquilaron más de 57.
Vicente Gregorio, integrante de la comunidad de Suripujio, explicó que allí se preparan para la captura desde hace más de dos años y agradeció “el acompañamiento de todas las comunidades, instituciones y organismos estatales provinciales y nacionales, quienes brindaron los elementos para realizar la esquila”.
 
De la actividad participaron las comunidades originarias de Escobar, El Cóndor, Corral Blanco, Cieneguillas de Azul K’aza; con la colaboración de Suripujio, Cholacor y Larcas, y de Lizoite y Vicachañi de la provincia Salta, quienes ya realizaron distintas capacitaciones y pruebas pilotos.
“La esquila se desarrolló con una sinergia muy importante generada por una gran participación de las comunidades, en un clima de armonía, paz y convivencia solidaria entre todos los partícipes en este manejo”, destacó la secretaria de Gestión Ambiental de Jujuy, María Elina Domínguez.

Las intervenciones fueron coordinadas por los equipos técnicos de la Dirección de Biodiversidad de Jujuy, la Subsecretaria de Agricultura Familiar (SSAF) y el INTA, entre otros organismos. En ese sentido, Domínguez indicó que este trabajo es una prueba del gran potencial que la actividad tiene en la provincia, en donde se realiza el manejo sustentable “como lo marca el espíritu del Convenio Internacional de Vicuñas”, es decir “un trabajo de y para las comunidades”.

 
Un ejemplo a seguir respecto de esta costumbre ancestral de la Chaku, como los habitantes originarios denominan a la captura y esquila de la vicuña salvaje, es Catamarca. Allí, la comunidad de Laguna Blanca formó una cooperativa de vicuñeros que una vez al año capturan, esquilan y sueltan a las vicuñas para usar su fibra en la confección de ponchos, tan costosos y preciados en todo el mundo.
Entretanto, la funcionaria jujeña informó que tras la esquila de los animales “se colocó una serie de chips a los ejemplares con el fin de realizar un seguimiento del animal y conocer la trazabilidad de la fibra”, y anunció que para el próximo año se comprarán esquiladoras eléctricas, “para agilizar el trabajo”.

El programa de uso sustentable de la fibra de vicuña, que se realiza principalmente en los departamentos de Yavi, Susques, Santa Catalina, Rinconada y Cochinoca, contempla la captura, la esquila y la posterior liberación de los animales.