Una investigación de alumnos de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) tiene como objetivo desarrollar una biopintura para evitar el ‘fouling’, es decir, la adhesión de bacterias, microalgas y hongos en redes de cultivo, cascos de embarcaciones y plataformas portuarias sumergidas, que actualmente para tratarlo los marineros utilizan pinturas con alto contenido de estaño y materiales pesados, lo cual genera un desequilibrio en el ecosistema marino.

Con la coordinación de profesores e investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), buscan enfrentar la problemática a través del desarrollo de un biofilm que actúe sin perjudicar al ambiente.

El material diseñado se conforma a partir de la conjunción de dos bacterias del género Pseudomonas: contiene una cepa de la bacteria protegens, propia del ecosistema acuático y beneficiosa para el medioambiente y una de aeuroginosa, que permite que el biofilm cumpla el rol de pintura anti-incrustante al producir una sustancia llamada “piocianina”, que interfiere con el crecimiento de otros microorganismos.

A través de la biología sintética, el equipo utilizó los diversos genes para formar la película y combinaron los sustratos que los microorganismos producen normalmente. “Hay dos maneras en que las bacterias pueden vivir: libres o formando colonias. Para el proyecto nos basamos en esta última cualidad”, idicó una de las investigadoras a la Agencia CTyS.

La industrialización del producto está siendo analizada debido a las diferentes regulaciones que posee el manejo de transgénicos. La piocianina funciona como un mecanismo de defensa y de competencia en el ambiente para la bacteria. Sin embargo, la cepa que produce esa sustancia es patógena y no puede ser utilizada cerca de los humanos. Por eso los especialistas retiraron la partícula que necesitaban y crearon el film incorporándola a la Pseudomonas protegens.