Legado. Cuenta que cuando era una niñita su madre le empezó a enseñar el oficio. También que en esa época no había mucho trabajo y que el tejido era una forma de subsistencia. Muchos años después, Sara Delgado tiene más de diez nietos y cientos de prendas realizadas con sus propias manos. Hoy las elabora en lanas de llama y oveja. Las típicas de Belén, Catamarca, son los pullos, los chales, los corbatines y los ponchos finos. Ella hace todo el proceso: limpia los vellones, hila, ovilla, teje. Una frazada, por ejemplo, le puede llevar hasta un mes de trabajo. Las fibras las compra en Antofagasta de la Sierra, en la Puna (ver EF 367). Delgado comenta que las mayores ventas las realiza en la Fiesta del Poncho en la capital provincial en los meses de julio. “Mi madre además me enseñó a amar este trabajo. Es rudo, pero me llena de orgullo y satisfacción.” 

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